El Mundo

Rousseff criticó la huida del senador boliviano a Brasil sin salvoconducto

La mandataria afirmó que su gobierno no puede poner en riesgo la vida de una persona a quien se le otorgó asilo político.

Miércoles 28 de Agosto de 2013

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, lamentó ayer que se pusiera en riesgo la vida del senador boliviano opositor que se fugó a territorio brasileño, donde tiene asilo, auxiliado por un diplomático de Itamaraty. "Lamento profundamente que un asilado haya sido sometido a esa inseguridad", dijo Rousseff a la prensa. "Brasil jamás podría aceptar, sin salvoconducto del gobierno boliviano, colocar en riesgo la vida de una persona que estaba bajo su resguardo", dijo.

El encargado de negocios de la embajada brasileña en La Paz, Eduardo Saboia, ayudó al senador opositor boliviano Roger Pinto, que estuvo refugiado 15 meses en la legación diplomática, a fugarse a Brasil el fin de semana. El hecho desató el reclamo de Bolivia, y motivó que el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, fuera relevado del cargo. En su lugar, asumirá el hasta ahora representante de Brasil ante la ONU, Luiz Alberto Figueiredo.

El senador Pinto, que no tenía un salvoconducto de Bolivia para salir hacia Brasil, escapó de La Paz en un vehículo de la embajada brasileña, escoltado por otro auto diplomático con militares navales brasileños en un viaje de 22 horas, a lo largo de 1.600 km, hasta Corumbá (Estado de Mato Grosso do Sul), en la frontera entre ambos países.

De Corumbá, Pinto tomó un avión privado a Brasilia. "Si nada ocurrió, no es el tema. Podría haber pasado. Un gobierno no negocia vidas", agregó la jefa de Estado brasileña en un tono muy enérgico.

El ministerio de Defensa aclaró en un comunicado que "en ningún momento" fue informado del plan de fuga de Pinto. "Ninguna autoridad brasileña en el ministerio de Defensa fue consultada o conocía del viaje antes de que el señor Roger Pinto hubiera entrado a territorio brasileño. La participación de los militares tenía como objetivo garantizar la seguridad del diplomático brasileño", indicó el texto.

Investigación. Mientras, en el Palacio de Itamaraty, sede de la diplomacia brasileña, una comisión investiga el caso. Saboia estaba encargado de la embajada brasileña en La Paz tras la partida del embajador Marcel Biato y a la espera de la llegada de su sucesor, Raymundo Magno. El diplomático dijo que decidió ayudar a Pinto a escapar "porque había un riesgo inminente a la vida y a la dignidad del senador" boliviano. Aseguró que protegió a un perseguido político, como lo fue la presidenta Rousseff, una ex guerrillera, durante la dictadura militar brasileña (1964-1985). Saboia dijo además que tener por tanto tiempo a Pinto en una habitación al lado de su despacho lo hacía sentir como un carcelero, como si estuviera en el DOI-Codi (centro de represión militar en dictadura). "Yo estuve en el DOI-Codi. Yo sé cómo es el DOI-Codi. Y les aseguro que es tan distante el DOI-Codi de la embajada brasileña en La Paz, como es tan distante el cielo del infierno", aseguró Rousseff.

Queja de La Paz. El gobierno de Bolivia presentó una queja formal a Brasil en la que expresó su "profunda preocupación por la transgresión del principio de reciprocidad" en la fuga de Pinto. Según dijo el canciller boliviano, David Choquehuanca, "por ningún motivo podía Pinto abandonar el país sin salvoconducto". Rousseff dijo que su gobierno negoció varias veces con el boliviano para que se concediera a Pinto el salvoconducto de salida, pero no se consiguió. Pese al reclamo boliviano, la ministra de Comunicación de ese país, Amanda Dávila, dijo el domingo que el caso "no afecta las relaciones con Brasil, que se mantienen en una situación de absoluta cordialidad y respeto".

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