Tbilisi/Moscú. — A partir de la caída de la Unión Soviética, Georgia vio
agudizados los conflictos internos con los movimientos secesionistas en los territorios de Abjazia
y Osetia del Sur, los que junto a Adzharia habían adquirido un status especial en 1936 con la
incorporación georgiana a la ex Unión Soviética. Osetia del Sur, al igual que el Alto Karabaj,
Abjazia y el Transdniéster siempre pelearon por su independencia e identidad, pero nunca lograron
ser reconocidas como Estados a pesar del desmoronamiento de la antigua URSS.
Con una superficie de 3.900 kilómetros cuadrados y una
población de 70 mil habitantes, la mayoría de los osetios del sur tienen diferencias étnicas y
lingüísticas con Georgia. Esas diferencias se dan hasta en los mínimos detalles cotidianos:
mientras los osetios se orientan por la hora de Moscú, los pueblos georgianos enquistados en el
territorio separatista lo hacen por la hora de Tbilisi. Dos tercios de los ingresos de la república
separatista provienen de Rusia, mientras la compañía energética de Moscú Gazprom construye
gasoductos y desarrolla infraestructuras para enviar gas en forma directa a Osetia del Sur. El
conflicto por su independencia registra su último incidente en 1990, cuando el Parlamento de
Tbilisi anuló su proclamación como "república soviética".
Con Georgia proclive a Occidente y los separatistas de
Osetia alineados con Rusia, el conflicto tiene como telón de fondo la expansión de la Otán y la
resistencia que Moscú presenta a eso.
Frágil tregua. El 7 de enero de 1991, el entonces presidente soviético Mijail
Gorbachov anuló los decretos de Tbilisi y envió tropas a Osetia del Sur, donde se combatía contra
fuerzas georgianas. Osetia del Sur derrotó el 19 de enero de 1992 a las fuerzas de Georgia y
realizó un referendo en el que aprobó su secesión de Tbilisi y la reunificación con Osetia del
Norte, que forma parte de la Federación Rusa. En junio de 1992, tras dos años de combates, fue
acordado un cese del fuego y el despliegue de una fuerza de interposición de 500 soldados, rusos en
su mayoría, pero también algunos georgianos y de Osetia del Norte. Georgia, sin embargo, mantuvo
acusaciones contra las fuerzas de interposición rusas, a las que responsabiliza por apoyar a Osetia
del Sur. A su vez, Moscú critica a Georgia por su intento de incorporarse a la Otán.
En agosto de 2004 se produjeron enfrentamientos entre fuerzas de Georgia y
Osetia del Sur, tras lo cual, en 2005, el gobierno de Tbilisi propuso una solución al conflicto con
un estatus de autonomía amplia. El presidente de la región separatista, Eduard Kokoity, rechazó
entonces el acuerdo y ratificó el reclamo de independencia que aún sigue pendiente.