Washington.— La principal decisión que debe tomar un candidato a la
presidencia de EEUU es elegir a su aspirante a vicepresidente, y a escasos días de que se celebren
las convenciones de los partidos, ni Barack Obama ni John McCain anunciaron aún quiénes serán sus
compañeros de viaje. Las especulaciones llegaron a su ápice ayer, en medio de pistas misteriosas y
rumores.
Según el diario The New York Times, Obama anunciará hoy
mismo a su compañero de fórmula para las elecciones de noviembre. Otros apuntan que esperará hasta
el fin de semana. La convención del Partido Demócrata comienza el próximo lunes.
La historia más reciente dice que a los candidatos les
gusta mantener el suspenso hasta el final. Bill Clinton escogió a Al Gore cuatro días antes de la
convención y George W. Bush anunció a Dick Cheney con sólo seis días de antelación. Su padre,
George H. W. Bush, puso a prueba los nervios de todos: en 1988, eligió a Dan Quayle un día después
del arranque de la convención.
Los candidatos, por ahora, guardan silencio absoluto. Los
medios estadounidenses se conforman con mínimas pistas, intentando leer entre líneas en las muy
escasas palabras de los asesores de los aspirantes.
La lista mediática. Con esos débiles mimbres, los medios parecen haber
construido un consenso que reduce la lista de Obama a tres nombres: los senadores Evan Bayh
(Indiana) y Joe Biden (Delaware), y el gobernador de Virginia, Tim Kaine.
Bayh y Kaine, jóvenes y dinámicos como el aspirante,
ofrecen al senador por Illinois un gran alcance en dos Estados tradicionalmente republicanos.
Biden, que aspiró a la nominación que ahora tendrá Obama, es probablemente el político demócrata
con mejores credenciales en relaciones internacionales, el aspecto en el que Obama más refuerzo
necesita.
En un segundo plano está el gobernador de Nuevo México,
Bill Richardson. En su contra podría estar lo improbable de una pareja de aspirantes pertenecientes
a dos minorías: Obama es negro y Richardson es de origen latino.
¿Y Hillary? Casi descartado está el nombre del que más se habló: Hillary
Clinton. Las opciones de la senadora por Nueva York decaen a cada minuto, porque las heridas
abiertas durante la dura y larga campaña de las primarias aún no cicatrizaron. Y mucho menos con su
marido, el ex presidente Bill Clinton, cuyo papel en una eventual administración de Obama es un
gran misterio.
Sobran aspirantes. En el lado republicano el silencio también domina. Entre los
aspirantes están tres gobernadores en ejercicio, Tim Pawlenty (Minnesota), Charlie Christ (Florida)
y Bobby Jindall (Lousiana), y otros tres ex gobernadores, Mitt Romney (Massachusetts), Tom Ridge
(Pennsylvania) y Mike Huckabee (Arkansas).
A ellos se une el senador independiente Joe Liebermann, que
podría ostentar el curioso récord de ser candidato a vicepresidente por los dos grandes partidos,
después de acompañar a Al Gore en 2000.
Pawlenty, Jindall y Christ aportarían la juventud que McCain, que cumplirá
la próxima semana 72 años, no tiene. Romney, por su parte, posee una valiosa experiencia en
economía en tiempos de crisis. Huckabee es muy popular entre los republicanos más conservadores,
mientras que Ridge disfruta de fama en todo el país. l