Tel Aviv/Beirut.— Las declaraciones del jeque Hassan Nasrallah, líder de la milicia shiíta
libanesa Hezbolá, sobre los restos de cadáveres de soldados israelíes que guarda, causaron gran
indignación en Israel.
En su primera aparición pública en más de un año, Nasrallah dijo el
sábado que tiene “cabezas, manos y piernas” de soldados israelíes que murieron durante
la última guerra en el Líbano. El líder de Hezbolá afirmó que dispone incluso de un cadáver
“casi completo”.
El ejército habló de un “paso horrible y cínico de una
organización que pisotea los valores básicos y no muestra respeto alguno por los derechos humanos o
las convenciones internacionales”. El discurso muestra además —según el ejército—
que Hezbolá viola valores “que son sagrados en todas las religiones, también en el
islam”.
“Rata de cloaca”. El ministro de Asuntos Religiosos, Itzhak Cohen,
comparó ayer a Nasrallah con Adolf Hitler, según medios israelíes. Por su parte, el titular de
Vivienda, Zeev Boim, dijo que el líder shiíta es una “rata de cloaca que debe ser
aniquilada”.
Según círculos militares, Nasrallah no se refería a los soldados
israelíes secuestrados antes del inicio del conflicto armado, el 12 de julio de 2006. Se desconoce
si Eldad Regev y Ehud Goldwasser siguen con vida. Además, los 119 soldados que murieron durante la
guerra fueron enterrados según la costumbre judía, que ordena que todas las partes del cadáver sean
enterradas.
Hace diez años Israel y Hezbolá intercambiaron los cadáveres de 40
combatientes libaneses, entre ellos el del hijo mayor de Nasrallah, a cambio del cadáver de un
soldado israelí.



























