Caracas.— Decenas de personas, entre ellos una mujer embarazada y un recién nacido,
permanecieron como rehenes durante más de 27 horas durante un dramático asalto a un banco del
interior de Venezuela. Finalmente, después de arduas negociaciones y momentos de alta tensión, los
secuestrados fueron liberados, mientras que los cuatro delincuentes fueron arrestados cuando huían
en una ambulancia junto a un grupo de rehenes.
Según encuestas, la inseguridad es uno de los aspectos que más preocupa
a los venezolanos, ya que anualmente miles de personas mueren a manos del hampa.
El secuestro comenzó el lunes, cuando cuatro delincuentes fueron
sorprendidos por la policía al tratar de asaltar una sucursal del Banco Provincial, del grupo
español BBVA, en la población de Altagracia de Orituco, en el estado de Guárico, a 200 kilómetros
al sureste de Caracas. Al verse descubiertos, se atrincheraron en el banco con los clientes que
estaban dentro.
Según las primeras declaraciones de las autoridades, entre 30 y 35
personas estaban cautivas, pero luego llegaron a reportar hasta unas 60.
Mujeres y niños. Entre los secuestrados había una mujer en avanzado estado de
embarazo, un bebé de dos semanas y varios niños. Además figuraban una mujer con la doble
nacionalidad española-venezolana y sus dos hijas.
Los asaltantes, de entre 23 y 27 años, portaban armas cortas y una
granada, y exigían desde el lunes una ambulancia para huir con algunos de los cautivos, dijeron
rehenes horas antes de la liberación.
Los delincuentes habían dicho en una conversación con la radio
colombiana Caracol que no tenían la intención de perjudicar a nadie, pero habían advertido a las
fuerzas de seguridad que se abstuvieran de intentar un rescate armado, lo que hizo revivir momentos
de tensión. “Si nos van a matar, nosotros vamos a matar un poco de gente, entonces es mejor
que se queden (los policías) allí tranquilos”, dijo uno de los asaltantes.
Pedido a Chávez. Una de las familiares de los rehenes, Brigiet de Goitía, exhortó
al presidente Hugo Chávez a mediar en la situación, que es la primera vez que se presenta en esta
zona del país. En la mañana de ayer los secuestrados comenzaron a solicitar agua y alimentos,
mediante carteles que se dejaban ver a través de los ventanales del banco.
En un momento de desesperación, uno de los rehenes golpeó y rompió una
ventana, lo que provocó que uno de los asaltantes efectuara un disparo. Afuera, periodistas y
policías buscaron refugio detrás de los vehículos.
Aunque no hay reportes de heridos, un hombre salió del banco con una
mano vendada y cargando en sus brazos a una niña. Y al menos una mujer fue llevada en camilla hasta
una ambulancia.
Contradicciones. El gobernador del estado de Guárico, Eduardo Manuitt, dijo que se
optó por facilitar la ambulancia a los asaltantes cuando éstos amenazaron con empezar a matar
rehenes. El funcionario aclaró que en las negociaciones se pactó que los captores salieran con
cinco rehenes y que no serían seguidos ni por tierra ni por aire. Momentos antes, el ministro
venezolano del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, había dicho que no se iba a permitir que los
delincuentes abandonasen el banco.
Anoche Manuitt confirmó que los cuerpos de seguridad lograron
interceptar a los cuatro ladrones en Guarenas, en el norte del país, y así quedaron libres los seis
rehenes que accedieron a viajar con ellos, a cambio de que quedaran en libertad los demás
secuestrados. Otras fuentes afirmaron que los rehenes “voluntarios” eran cinco.
Historial delictivo. El gobernador de Guárico aseguró que el jefe de la banda
tiene un amplio historial delictivo y es muy peligroso.
También agregó que las personas que permanecieron en el banco por más de
27 horas se encuentran en buen estado, aunque algunos han sido llevados a un hospital para hacerles
un chequeo de rutina.
El ministro del Interior confirmó, por su parte, que los delincuentes
tenían armas cortas, y que durante la noche del lunes habían consumido bebidas alcohólicas y algún
tipo de droga dentro del banco.

























