El Mundo

Corea del Norte tiene graves problemas para alimentar a su población

Lo admitió el dictador Kim Jong Un. Faltan alimentos básicos. El país tiene armas atómicas pero es de los más pobres del planeta

Viernes 18 de Junio de 2021

El dictadir norcoreano Kim Jong Un tiene problemas más grandes que los Estados Unidos en este momento. Necesita alimentar a su pueblo, y sus opciones no son buenas. Las hambrunas son históricas en Corea del Norte, uno de los países más pobres del planeta pero que gasta gran parte de su ingresos en su plan nuclear militar y sus enormes fuerzas armadas.

El gobernante de la hermética dictadura comunista hereditaria abrió una importante reunión política el martes reconociendo la sombría situación a la que se enfrenta su país. El abastecimiento de alimentos de Corea del Norte está en dificultades y "se está poniendo tenso", dijo Kim, según la agencia estatal de noticias del país, KCNA.

El sector agrícola aún se está recuperando de los daños causados por las tormentas del año pasado. Reemplazar los suministros de alimentos nacionales con importaciones será probablemente difícil porque las fronteras siguen cerradas en su mayoría debido a las restricciones por el Covid-19.

En la capital, Pyongyang, los precios de algunos productos básicos se han disparado. Los expertos afirman que los precios del arroz y el combustible siguen siendo relativamente estables, pero los precios de los productos básicos importados, como el azúcar, el aceite de soja y la harina, han subido.

Los costos de producción de muchos productos básicos producidos localmente también se han disparado en los últimos meses. Los precios de las papas se han triplicado en el conocido mercado de Tongil, donde pueden comprar tanto los locales como los extranjeros, dijeron los residentes de Pyongyang.

Los residentes también revelaron que los artículos no básicos, como un pequeño paquete de té negro, pueden venderse por unos 70 dólares, mientras que un paquete de café puede alcanzar más de 100 dólares.

Datos económicos: en el puesto 115º

El país tiene un PBI oficial de 28.5 mil millones de dólares, lo que lo deja en el ranking mundial en el puesto 115º (datos de 2018). Su PBI per capita, en tanto, es de solo 1300 dólares anuales. En enorme contraste, su hermana del Sur, tiene un PBI per capita de 31.846 dólares anuales. El décimo más alto del mundo.

Kim no reveló la magnitud de la escasez, pero la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estimó recientemente que a Corea del Norte le faltan aproximadamente 860.000 toneladas de alimentos, lo que equivale a algo más de dos meses de suministros en todo el país.

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Niños malnutridos en Corea del Norte. Las regiones del interior sufren hambre todos los inviernos, pero el régimen hace casi imposible registra imágenes como esta. 

Niños malnutridos en Corea del Norte. Las regiones del interior sufren hambre todos los inviernos, pero el régimen hace casi imposible registra imágenes como esta.

La situación era lo suficientemente grave como para que Kim instara a los norcoreanos a emprender otra "ardua marcha", término utilizado para referirse a la devastadora hambruna que sufrió Corea del Norte en la década de 1990 y que mató a cientos de miles de personas.

La admisión por boca del dictador de que la economía de planificación centralizada del Estado no puede ni siquiera alimentar a su pueblo puede parecer fuera de lugar para un líder cuya familia es retratada en la propaganda como infalible y casi como Dios.

Pero, a diferencia de su padre y de su predecesor, Kim no ha tenido miedo de admitir errores o fracasos, ni siquiera de llorar ante su pueblo.

Kim ha forjado su imagen interna como un hombre del pueblo, un líder que se reúne constantemente con el público y que se dedica a mejorar la vida cotidiana de uno de los países más pobres del planeta. Su objetivo declarado desde que asumió el poder en 2011 era mejorar la vida de la mayoría de los norcoreanos. Hasta ahora está muy lejos de lograrlo, mientras multiplicó el gasto del ambicioso plan nuclear militar y misilístico, que preocupa a sus vecinos y a los EEUU.

Sin embargo, a falta de modificar drásticamente la ineficiente economía de planificación centralizada de Corea del Norte, de liberar a los casi 120.000 presos políticos que se cree que están recluidos en gulags, o de dar marcha atrás en su programa de armas nucleares, los economistas creen que Pyongyang nunca para lograr el objetivo de Kim. De hecho, han pasado 10 años desde que llegó al poder y no se han visto mejoras en la pésima calidad de vida de los norcoreanos.

Las relaciones con Washington y las negociaciones sobre el alivio de las sanciones parecen ser una preocupación lejana, al menos por ahora. Kim no mencionó las conversaciones con Estados Unidos hasta el jueves, tercer día de la importante reunión política de esta semana y punto cuatro de la agenda.

Según los medios de comunicación estatales, Kim habría analizado la política sobre Corea del Norte del presidente estadounidense Joe Biden y ahora cree que Pyongyang debe "prepararse tanto para el diálogo como para la confrontación".

Aunque no es precisamente tranquilizadora, la actitud de Kim hacia EEUU fue menos hostil que la serie de declaraciones provocadoras publicadas por la KCNA el mes pasado, una de las cuales advertía de una "crisis fuera de control". En enero, Kim también se refirió a Estados Unidos como el mayor enemigo de Corea del Norte.

De hecho, la declaración puede abrir la puerta a las conversaciones con Washington, que intentó en vano acercarse a Pyongyang a principios de este año.

Después de que las dos partes no llegaran a un acuerdo en la cumbre del ex presidente Donald Trump con Kim en Hanói en 2019, la propaganda norcoreana señaló repetidamente que el país no estaba interesado en más conversaciones a menos que Washington cambiara su llamada "política hostil" hacia Pyongyang.

El gobierno de Biden ha dejado claro que Corea del Norte, su programa nuclear y los brutales abusos masivos contra los derechos humanos son una parte importante de su agenda de política exterior.

La Casa Blanca completó una revisión de la política de un mes de duración a finales de abril, y el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, aliados de Estados Unidos con intereses en el futuro de Corea del Norte, fueron los dos primeros líderes en visitar a Biden en Estados Unidos. Sung Kim, el nuevo representante especial de EEUU para la política con Corea del Norte, viajará a Seúl el sábado para mantener conversaciones con sus homólogos surcoreanos y japoneses.

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