Las aerolíneas estadounidenses American Airlines y US Airways se fusionarán para crear la mayor línea aérea del mundo, informaron ayer ambas compañías. La nueva compañía operará bajo el nombre de American Airlines y contará con 94 mil empleados, seis mil vuelos diarios, nueve aeropuertos centrales, 187 millones de pasajeros al año y una facturación anual en torno a los 40 mil millones de dólares. Los dueños de American tendrán el 72 por ciento de la nueva aerolínea, mientras que la participación de la más pequeña US Airways será de un 28 por ciento. Pese a ello, el director ejecutivo de la empresa será Doug Parker, actual CEO de US Airways y considerado el arquitecto de la fusión. El CEO de American Airlines, Tom Horton, será presidente del consejo de administración. La fusión se cerrará en el tercer trimestre de este ejercicio. "Esta es la reestructuración más exitosa de una aerolínea en la historia y hemos estado muy enfocados en torno a las maneras de crear el mayor valor para nuestros dueños", dijo Tom Horton.
De la fusión surge un nuevo gigante de la aviación con 1.500 aviones y un volumen de negocios de 39.000 millones de dólares (29.000 millones de euros). American Airlines, que aporta 600 aviones, es la tercera aerolínea estadounidense por número de pasajeros, mientras que US Airways, que contribuirá con 350 aparatos, ocupa el quinto lugar.
Además, tienen a su servicio más de 550 aviones de las compañías regionales American Eagle y US Airways Express, y hay pedidas más de 600 nuevas aeronaves, la mayor parte de ellas al fabricante europeo Airbus.
Gastos de transición. Por otra parte se calcula que se gastarán 1.200 millones de dólares en costos de transición a lo largo de los próximos tres años.
Los viajeros de American y US Airways no notarán cambios inmediatos. Probablemente pasarán meses antes de que se combinen los programas de viajero frecuente y años antes de que se complete totalmente la integración. La nueva aerolínea ofrecerá más de 6.700 vuelos diarios a 336 destinos en 56 países y seguirá operando en los todos los aeropuertos en los que hasta ahora lo hacía cada una de las compañías. La sede central estará en Dallas-Fort Worth. "La nueva aerolínea tendrá el tamaño y la capacidad para competir de una forma más eficaz y rentable en el mercado global", afirmó Parker. "La combinación de nuestras redes proporcionará una oferta de vuelo significativamente más atractiva para nuestros clientes", agregó.
A partir de 2015 las compañías aspiran a ahorrar mil millones de dólares al año gracias a la fusión, compartiendo costos operativos y a través de otras sinergias.
Por otra parte hay poca superposición entre las rutas existentes de ambas aerolíneas. Los pasajeros de US Airways tendrán acceso a los destinos internacionales de American, particularmente Londres y Latinoamérica. Los pasajeros de American podrán conseguir mejores conexiones con ciudades estadounidenses más chicas a las que llega US Airways. La línea combinada tendrá considerable presencia en Nueva York, Filadelfia, Washington, Charlotte, Miami, Chicago, Dallas, Phoenix y Los Angeles.
En fusiones anteriores, las aerolíneas prometieron no cerrar ningún centro de conexión, pero lo han hecho y han reducido drásticamente los servicios en ciudades otrora claves. La alianza es la cuarta entre aerolíneas en EEUU desde 2008, cuando Delta Air Lines compró Northwest. United y Continental se fusionaron en 2010 y Southwest Airlines compró a su rival AirTran Holdings en 2011.
Protección de acreedores. American Airlines se declaró en bancarrota en noviembre de 2011 y desde entonces continuó operando bajo el capítulo 11 de protección de los acreedores mientras reestructuraba su deuda. Por su parte, US Airways buscaba un socio desde principios de 2012, después de que varios de sus rivales se fusionaran para reducir los costos a través del reparto de los gastos de mantenimiento de personal y de sus sistemas de reserva, entre otras medidas. Las primeras informaciones sobre una posible fusión entre las dos aerolíneas estadounidenses surgieron en agosto de 2012.
Sector golpeado por la crisis. La industria de las aerolíneas fue testigo de varias fusiones desde que los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 golpearon fuertemente el sector, que también se vio afectado por la fluctuación de los precios del petróleo y el aumento de las compañías de bajo costo. En 2012, Delta Air Lines se hizo con Northwest Airlines, mientras United Airlines se unió a Continental.
Las acciones de US Airways cerraron ayer con una fuerte suba del 2,73 por ciento en la Bolsa de Valores de Nueva York, donde se han apreciado el 8,59 por ciento desde que comenzó el año, mientras que American Airlines dejó de cotizar tras declararse en suspensión de pagos.