Educación

Tiene 16 años, estudia en el Politécnico y es medalla de oro en informática

Es Sebastián Mestre, estudiante del Politécnico. Logró el primer lugar para su categoría en la Olimpíada Argentina

Sábado 28 de Octubre de 2017

Sebastián Mestre es alumno del Politécnico y con 16 años ya es medalla de oro de la Olimpíada Informática Argentina (OIA). "Es toda una experiencia de aprendizaje", define con clara sencillez su premio. Ahora entrena para poder integrar el seleccionado nacional que viajará al mundial de Japón en 2018.

   "Siempre me gustó la informática, inventar cosas. Tengo una foto de bebé junto a una computadora", cuenta Sebastián cuando recorre cómo llegó a esta olimpíada nacional. Ya en la primaria —que hizo en la Escuela Juan Arzeno— diseñaba animaciones, que no les mostraba a sus maestras pero sí compartía con sus compañeros. Dice que en esos ensayos empezó a descubrir cierta interactividad en los programas que usaba y eso lo deslumbró. En ese momento estaba en 6º grado.

   Cuando llegó el momento de ir al secundario, ingresó al Politécnico, que depende de la universidad pública (UNR). Ni dudó en anotarse en la modalidad informática. El año pasado se enteró de la existencia de las olimpíadas en esta disciplina, pero como faltaban pocos días para su realización decidió prepararse para este año. "En los primeros meses, me puse en contacto con un par de amigos más y con el profe que entrena en el Poli, que es Román Castellarín y quien nos preparó", dice Sebastián. Con el correr de la charla reconocerá que su logro no es solo personal sino colectivo: "No es el esfuerzo de una persona, lo tenemos a Román que nos entrena, que siempre se queda horas de más con nosotros. También a Alejandro (Schujman) que organiza todo. No es esfuerzo solo de quienes compiten sino de todas las personas que trabajan alrededor, para hacerlo posible".

   Sebastián primero aprobó la etapa regional y luego pasó a la instancia nacional que se realizó entre el 18 y 20 de octubre en el campus de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). Es la universidad que desde 1996 organiza esta olimpíada. El Ministerio de Educación de la Nación es quien financia. Y entre sus metas están promover el uso de la informática como herramienta adecuada para la investigación y resolución de problemas, además de un mejor conocimiento y comprensión de las ciencias y la tecnología.

Emoción y sorpresa

A la final 2017 llegaron 90 estudiantes de todo el país, quienes participaron en distintas categorías: una para los que están en los dos primeros años, otra para quienes cursan 3º y 4º y la siguiente para los que están en el último tramo de la secundaria. Sebastián ganó el primer premio, la medalla de oro en su categoría (para 3º y 4º años), mientras que un estudiante de Mendoza lo logró en la primera y otro de Ciudad de Buenos Aires en la categoría para los de 5º año.

—¿Imaginabas que podías ganar?

—No, ni a palos. Cuando me nombraron pegué un salto increíble, no lo podía creer. Estaba sorprendido y emocionado.

Problemas e ingenio

Las olimpíadas de informática se basan en la resolución de problemas, donde los estudiantes ponen a prueba el ingenio. "Todos los problemas tienen más o menos la misma impronta: te dan una situación ficticia, como por ejemplo reparar un camino usando baldosas que no sean del mismo color, en el menor tiempo y gastando lo menos posible. Tenés cuatro horas para resolver un total de tres problemas inspirados en situaciones reales. Lo que varía es el método de resolución, la idea es hacerlo de manera rápida y eficiente", describe Sebastián detalles sobre la prueba olímpica que superó.

   Claro que para llegar a esta instancia de participación no alcanzan las horas de clases curriculares de informática. Quienes participan entrenan desde varios meses antes y más allá del tiempo escolar. "Por supuesto que tengo tiempo para estar con mis amigos, juntarnos o reunirnos a comer", aclara. Y se describe como un estudiante secundario como tantos otros: "En general mis notas son 6 o 7. No soy muy buen alumno. En las cosas que me gustan, como matemática o programación me va un poco mejor".

Pensando en Japón.

Junto a otro estudiante del Poli, Alejandro De Cicco (de 6º año), Sebastián quedó posicionado para rendir el selectivo que define cómo estará integrado el equipo nacional que irá a la Olimpíada Internacional de Informática, que será en Japón en julio 2018.

   Por el momento sigue disfrutando de lo que define como "una muy linda experiencia", por lo vivido en el Campus de la Unsam: "Nos juntamos con las delegaciones de muchas provincias, con muchos chicos muy buena onda. Por ahí podés pensar que todos van para competir pero no. Si bien es una competencia, no hay ninguno que diga «Vine a ganar». Muchos van para aprender. La mayoría va como parte de un aprendizaje, como experiencia y para conocer gente".

   La enseñanza de la programación es una deuda en las aulas argentinas. Y todavía son muchas las estudiantes y los estudiantes que aún no se animan a participar de esta experiencia olímpica. Para ellas y ellos, Sebastián tiene una sugerencia: "Es cuestión de animarse, de probar. Si sale... buenísimo. Y si ves que no sale, que lo estás haciendo mal, hay que cambiar y encontrar un método que te sirva para entrenar que por lo general es siempre el mismo: horas de estudio y practicar, practicar y practicar...".

Programación, una materia clave para los estudiantes

Alejandro Schujman enseña informática en el Politécnico y es el coordinador de las diferentes olimpíadas. Reconoce que en la provincia son muy pocas las escuelas que participan de este desafío, y que entre los recientes estudiantes que se animaron están alumnos de la localidad de Esperanza. También admite que este certamen demanda de profesores capacitados en programación. “El nivel de la competencia es muy elevado”, afirma el docente.

   Para entusiasmar a más escuelas, los profesores involucrados armaron un centro de capacitación dentro de la misma Unsam, que ya lleva cuatro años y está abierto a la comunidad. Trabaja a distancia, y cada tanto se encuentran. Todo —dice Schujman— se enseña y aprende “a base de prueba y error, trabajando, estudiando, leyendo...”.

   En su opinión, la programación es una materia relevante para los estudiantes. Y dice que desde la pedagogía se la valora porque ayuda a entender mejor disciplinas como la matemática, la física o la química.

Otra competencia

Los estudiantes del Poli también participaron a mediados de mes en Tecnomate, una competencia que organiza la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) sede Santa Fe. En este caso se trabaja en equipos en materia de programación. Uno de estos equipos los integró Sebastián Mestre y fue también reconocido entre los mejores.

Proyecto Program.ar

En 2013 se lanzó a nivel nacional el proyecto Program.ar, con el propósito de acercar a los chicos al aprendizaje de las ciencias de la computación. Fue a partir de un acuerdo entre el Ministerio de Educación de la Nación y la Fundación Sadosky (lleva el nombre de Manuel Sadosky en homenaje al matemático argentino considerado el padre de la computación en el país). En 2015, el Consejo Federal de Educación definió al aprendizaje de la programación de importancia estratégica para el sistema educativo nacional.

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