Educación

"Parece una utopí­a decirlo, pero la música cambia la vida"

Carlos Goldfeld es el director de la Orquesta Infanto Juvenil de Tablada. Habla del valor de estos espacios.

Sábado 21 de Abril de 2018

A los 7 años ya aprendía guitarra con una maestra particular del barrio, en su Tucumán natal. La docente llegó a enseñarle en menos de un año 115 zambas. No sólo le rogó a su familia que no lo mandaran más a esas clases sino que desde entonces no quiso saber nada con esta expresión popular característica de su provincia. Felizmente, al poco tiempo, escuchó interpretar en la casa de un amigo "Era en abril", de Jorge Fandermole. Su vida se unió para siempre a la música. La historia la cuenta Carlos Goldfeld, quien es hoy director de la Orquesta Infanto Juvenil de Tablada, integra la Sinfónica Provincial de Rosario y es profesor en la Escuela Municipal Juan Bautista Massa. "Siempre parece una utopía decirlo, pero la música cambia la vida", habla desde su propia experiencia y para defender el lugar de esta disciplina en la educación.

Johann Sebastian Bach es su compositor preferido, y entre los cantautores, Silvio Rodríguez; además de Jorge Fandermole. "Creo que me hice músico por él", dice sobre la anécdota anterior. Hoy comparte su trabajo de docente junto al músico rosarino que lo marcó en su carrera. Después de aquella mala experiencia con su primera maestra de guitarra, su s padres les buscaron un profesor que le enseñó las letras del rock nacional. "Por suerte tuve una familia que me creyó, que me ayudó", agradece el acompañamiento que recibió de sus padres.

Estudió violín y guitarra en una escuela que depende de la Universidad Nacional de Tucumán, lo hacía mientras transcurría su secundario en una escuela técnica, con la absoluta convicción que sería ingeniero electrónico. La música fue más fuerte, siempre ocupó —y ocupa— la mayor atención en su vida. Así se fue a cursar la licenciatura en dirección orquestal en la Universidad Nacional de la Plata (UNLP). Se especializó también en viola. Trabajó como docente en un jardín y primaria de Olmos, cerca de La Plata, luego en el bachillerato de Bellas Artes que depende de la UNLP; también en el Teatro Argentino. Hasta que en 2007 se presentó en un concurso para integrar la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario, que ganó. Dos años más tarde logró otro para dirigir la Orquesta Infanto Juvenil de Tablada. Esta vez se trataba de un programa que impulsaba el Ministerio de Educación de la Nación en todo el país.

orquesta2.jpg


Aprendizajes y autoestima

"Una vez, en Navidad, vi la Orquesta Triángulo tocar en la calle. Y dije, «esto es lo mío»", recuerda cómo llegó a presentarse para dirigir la Orquesta de Tablada, que reúne entre 80 y 110 (depende del momento del año) chicos y jóvenes que van desde los 8 a los 18 años. Esta orquesta tiene dos sedes: la Sede Vigil, que funciona en la Escuela Secundaria de Alem y Gaboto, y otra de creación más reciente en la Escuela Nº114 de Seguí al 100, conocida como Sede Tablada Sur.

Son veintidós profesores los que integran y enseñan a las chicas y los chicos de esta orquesta. Ocho de ellos hace cuatro meses que no cobran sus salarios. A pesar de que públicamente siempre se reconoce el valor de estas iniciativas de formación, los recursos para que funcionen también siempre se retacean.

—¿Por qué es importante que en la infancia y la adolescencia se aprenda música, se pueda transitar por espacios como los de la orquesta?

—Una vez, cuando enseñaba en la Universidad de la Plata, volvimos de un verano (2004) y nos encontramos con dos pianos Yamaha nuevos, y en el aula con un equipo de música a estrenar. "¿Qué pasó acá?" nos preguntamos con los otros profesores. Pasó que la Universidad de La Plata sigue a sus egresados, cada dos años nos consultan en qué trabajamos, nuestra trayectoria. Con esos datos se dieron cuentan que en los últimos quince años, los principales egresados —no de música— en medicina, en derecho, en ingeniería, provenían del Bachillerato de Bellas Artes. ¿Qué es lo que ellos definen? Que la apertura mental que da la música, para encarar el estudio y desarrollar la creatividad, más en carreras a largo plazo, provenía de haber estudiado artes en la adolescencia.

—La universidad reconocía la importancia de invertir en esa formación...

—Claro, porque siempre se destinaban más recursos a las escuelas técnicas y los últimos llegaban a las de bellas artes.

—Algo parecido pasa con las materias artísticas en la escuela obligatoria, muchas docentes dicen que son "las Cenicientas de la currícula"...

—Sigue ocurriendo. Hace poco leí en las redes un recorte que decía "Si a tu hijo le va mal en matemática y muy bien en pintura ¿qué hacés? «Le pongo un profesor de matemática». No, ponele uno de pintura porque no todos somos iguales". En la escuela todavía están las materias "importantes", las de "segunda" y las de "tercera". Educación física, música y artes plásticas siempre son las de tercera. Y estas materias son las que abren a los chicos a la experimentación, al juego... Eso se hace muy bien en jardín, nadie lo discute; pero después llegan a la escuela primaria y comienzan las filas, con los chicos unos detrás de otros, y escuchan que les dicen que hay "unas materias más importantes que otras".

—¿Qué cambios valorás en tus alumnas y alumnos de la orquesta?

—En general los cambios más grandes se dan en cuanto a la personalidad. Eso es muy valioso y no sé si para mí eso no es lo más valioso, porque es lo que define que después el chico o la chica pueda tomar las riendas de su vida. La orquesta les fortalece mucho la creatividad, sobre todo la autoestima: "Yo puedo", "Si yo me pongo con el otro, puedo", "Y en algún momento puedo solo", "Acá soy importante. Esto me gusta". Es decir, está muy presente la mirada del otro. Lo hace porque el profe lo va a mirar. También la madre, el padre, el abuelo lo van a mirar.

—De alguna manera, hablás de la formación de valores de solidaridad, de escucha, de espera...

—Sí, del trabajo en equipo. Al principio, en la orquesta hay algunos tironeos de egos. Son "Yo y el otro". Eso cambia cuando se dan cuenta que están todos los sábados con el mismo grupo y cuando reconocen que se necesitan: "Yo necesito que el otro toque", porque la fila necesita de siete, como mínimo, para que suene. Aquí se ven el sentido de la solidaridad y del compañerismo, sobre todo.

—¿Qué te parece importante destacar de este recorrido profesional?

—Pienso que siempre es una utopía decirlo, pero la música sí, cambia la vida. Yo me anoté en una escuela técnica para ser ingeniero electrónico y de manera paralela iba a una escuela de música, como algo secundario. Llegó un momento en que no entendía por qué estaba ahí, porque la música era más fuerte. Tuve una familia que me creyó, me ayudó y me acompañó en esa decisión.

orquesta3.jpg


Cuatro meses sin cobrar
Los docentes que integran las orquestas infanto juveniles han sido noticia en los últimos dos años, desde que la gestión de Cambiemos decidió deshacerse de los programas socioeducativos que se implementaban a nivel nacional, entre ellos el de las Orquestas Infanto Juveniles. Y si bien, la provincia de Santa Fe tomó como propias horas de trabajo de estas orquestas, muchos de los profesores siguen en una situación laboral de precariedad laboral, con contratos siempre pendientes de un hilo. Lejos de mejorar, la situación empeora, al punto que buena parte de sus integrantes llevan cuatro meses sin cobrar.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario