educación

Para pensar la evaluación en tiempos de pandemia

Evaluar en este contexto es preguntarse por la diversidad de estudiantes y sobre las posibilidades de conexión.

Sábado 03 de Julio de 2021

1. “El búho de Minerva solo levanta el vuelo en el crepúsculo”. Hegel, 1820. Evaluar los efectos que tiene la pandemia en la educación se llegará a entender una vez que esta situación sanitaria haya concluido. A Minerva, diosa griega de la sabiduría y entendimiento, su búho solo trae mensaje a los mortales cuando el día ha terminado, simbolizando que los eventos históricos y las causas que llevaron a ellos solo se vuelven transparentes al final en una retrospectiva histórica. A pesar de que estamos atravesando la segunda ola, y con la amenaza de una tercera, intentaré pensar, cuestionar y dialogar sobre algunos aspectos de la evaluación en tiempos de pandemia.

2. Los shoppings, gimnasios, clubes y comercios —por nombrar algunos— cerraron, abrieron y volvieron a cerrar en estos últimos 16 meses. Las escuelas permanecieron abiertas todo este tiempo. Los educadores redoblaron sus esfuerzos, adaptaron sus casas en escenas áulicas, visitaron estudiantes, aprendieron a enseñar y a evaluar en forma virtual, entre muchas otras tareas. La historia de las escuelas en este territorio de Covid fue sostenido por el colectivo docente. Pero lo primero que se evaluó en estas condiciones fue que continuar enseñando como si nada hubiera pasado implicaba negar las condiciones de desigualdad y complejidad.

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3. Cómo evaluamos en esta desigualdad, donde muchos estudiantes no han estado conectados. Evaluar en estos tiempos es preguntarnos por la continuidad de la escuela, sobre qué objetivos evaluar, sobre la diversidad de los estudiantes y sobre las intensidades y posibilidades de conexión. Entonces, sostengo a la evaluación como aprendizaje y no de los aprendizajes. El Consejo Federal de Educación propone aplicar varios recursos pedagógicos para evaluar en clave formativa, para orientar mejor la enseñanza y el aprendizaje, promover procesos autoevaluativos, no emplear el uso de escalas numéricas o conceptuales de calificación y mantener informados a estudiantes y familias de la valoración pedagógica de esta etapa. Este criterio se aplicó en todos niveles y modalidades.

4. Algo inédito en estos tiempos fue que las aulas se trasladaron a cada hogar. En muchos casos los docentes se encontraban con los estudiantes, sus viviendas y un nuevo escenario se hizo presente. Escenas donde se encontraron tres instituciones: las familias, las escuelas y el trabajo, sobrepuestas, intercaladas, confundidas en zonas. Se extrañó a la escuela presencial con sus emociones y sus cuerpos. Sigue siendo el espacio de construcción social. La evaluación en estas circunstancias fue en muchos casos una cuestión familiar.

5. Mientras tanto, lo emocional, la angustia, la incertidumbre, los cambios de escenarios, la amplificación de las desigualdades, las disparidades, las diversidades, las exclusiones, se siguieron aprendiendo. ¿Se están evaluando, se están enseñando?, ¿los estudiantes saben cómo serán evaluados en estos tiempos? Al evaluar a los estudiantes, también estamos evaluando la manera en que enseñamos y pensamos. Evaluar en este escenario conlleva el riesgo de potenciar la desigualdad ya muy presente en nuestro país, no evaluar es la contracara del mismo riesgo. Evaluar —la instancia de generar conocimiento, conversación y reflexión sobre las instancias de aprendizaje de los y las estudiantes para tomar decisiones pedagógicas oportunas y adecuadas— es una herramienta pedagógica fundamental para vincularnos, conocer los aprendizajes y seguir enseñando a niños, niñas y jóvenes a aprender, cuestiones esenciales en tiempos de pandemia.

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6. La evaluación en tiempos de Covid no se puede pensar separada de la enseñanza y del aprendizaje. Nuestros estudiantes a medida que aprenden, evalúan. A la vez, antes de preguntarnos por qué evaluar, pensemos en qué enseñar, por qué enseño esto y no otra cosa, de qué modo lo estoy enseñando y qué sentido tiene. No creo que haya una forma mejor que otra de evaluar. La calidad de la evaluación se sitúa bajo tres principios: la pertinencia del objeto, los sujetos involucrados y la contextualización. Entonces, pensemos en cómo y qué están aprendiendo nuestros estudiantes en estas circunstancias inéditas. Evaluemos para comprender, dialogar y mejorar la enseñanza, y pensar en cómo seguimos. Alejemos la idea de que hacerlo es medir, constatar y comparar, los conocimientos. Evaluar es producir conocimientos, donde es necesario intentarlo y que las condiciones sean dadas.

7. El Consejo Federal de Educación, a partir de la resolución 363/20, garantizó que se sigan entregando alimentos en las escuelas, la producción de recursos educativos, la puesta en línea de portales y plataformas virtuales. Generó condiciones para la comunicación virtual, el programa Seguimos Educando, producciones televisivas y radiales, distribución de notebooks y tablets. “Por tal motivo, se considera pertinente diferenciar los alcances de la evaluación de las instancias formales de acreditación y la promoción educativa. Si bien cada uno de estos momentos están en estrecha relación, cada uno de ellos tienen distintos sentidos, significados y connotaciones en los distintos niveles y modalidades del sistema, en cuanto a características particulares y a los momentos o períodos en los que deberían ser operacionalizados”. La orientaciones de los supervisores y de los equipos directivos, en la mayoría de los casos, fueron de acompañamiento, de diálogo y de construcción, materializados por los docentes.

8. La educación en tiempos de pandemia formará parte de la historia de la educación. Lo que se evidenció en estos tiempos fue que el gobierno nacional anterior desfinanció el sistema educativo y las consecuencias se hicieron evidentes en las desigualdades presentes. Por tal motivo, es una oportunidad para reflexionar, evaluar y producir igualdad en todas las escuelas, de gestión estatal, privada y de gestión social. Con las voces de los gremios y las organizaciones sociales, entre otras. Una oportunidad para entender que es necesario un Estado amplio y presente, que genere mayores inversiones en políticas púbicas, asentadas sobre el incremento de los sistemas de salud, ciencia y educación públicas, los más atacados, desarmados y desfinanciados por las políticas neoliberales.

9. Concluyo pensando en Alain Badiou y lo parafraseo. Es un coyuntura para que la evaluación produzca igualdad como condición de una nueva relación con el saber, creando la posibilidad de un saber allí donde la distribución de los lugares no proveía ninguna. La evaluación como productora de igualdad en la medida que la nueva disposición del saber haga existir un lugar de igualdad que no existía antes. Este anudamiento de las dos funciones hará de la igualdad el acontecimiento por excelencia pospandémica. Esperemos que el búho pose sobre el hombro de Minerva y nos encontremos en condiciones de evaluar los sucesos de la pandemia en la educación para aprender de la historia.

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