Educación

"Los niños necesitan una educación ambiental desde la casa"

Aníbal Faccendini, director de la Cátedra del Agua (UNR), sostiene que lo que sucede con las quemas en los humedales es un biocidio

Sábado 12 de Septiembre de 2020

Quemas en las islas, fauna que huye del fuego, especies vegetales reducidas a cenizas y el humo que contamina el aire y lo torna irrespirable. Más allá de la pandemia, desde hace meses la problemática ambiental ocupa una parte importante de la agenda pública. Hay instancias judiciales y pedidos concretos de la sanción de una ley que defienda los humedales y permita hacer frente a lo que Aníbal Faccendini llama “biocidio”, porque “al afectar a los humedales está afectado a la vida”.

Faccendini es director de la Cátedra del Agua e integra el Centro Interdisciplinario del Agua de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Además es especialista y magíster en ambiente y desarrollo sustentable. Semanas atrás, desde estos espacios se firmó un convenio ambiental universitario sindical contra las quemas en el Delta del Paraná que plantea, entre otros puntos, que se otorgue la personería jurídica al río y a los humedales. La propuesta de ambientalismo universitario sindical cuenta con el apoyo de Luz y Fuerza, Apur, Correos y Telecomunicaciones, Empleados Legislativos, Empleados Judiciales, Coad y Sadop Rosario, entre otros gremios; además del Ministerio de Cultura de Santa Fe.

—¿Cómo ven desde la Cátedra del Agua lo que está pasando con los humedales?

Vemos con mucha preocupación esta devastación que hacen con las quemas en los humedales. Nos tiene que llamar profundamente a la reflexión porque al afectar a los humedales está afectado a la vida. Por eso para nosotros esto es un biocidio. Porque además de la flora y la fauna está inserto el hombre, que es constituído por el ambiente. Cerca un millón de personas están afectadas por el humo en Rosario, al igual que las casi 700 personas que habitan en las islas y los pescadores artesanales que también se ven afectados con este biocidio. Hay más de 8 mil hectáreas que están devastadas con esta situación de lesa ambientalidad. Por eso el daño ambiental implica todo un desafío no solamente por los incendios, sino en reflexionar hacia una estrategia futura.

—¿En qué sentido?

—En cuanto a lo presente, plantear una ley de reserva de humedales, donde se proteja la zona que desde Victoria hacia el oeste, y de San Lorenzo a Villa Constitución. Dada la gravedad y la contundencia de lo que está sucediendo, necesitamos una medida específica, que puede estar inserta como un capítulo dentro de la ley de presupuestos mínimos para la conservación y uso sustentable de los humedales, que en la Argentina abarcan casi el 22 por ciento de su territorio.

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—Cuando se habla de una reserva de los humedales. ¿Qué significa en términos concretos?

—La ley de presupuestos mínimos para todo el país está perfecta, estamos de acuerdo. Pero dentro de esa ley tiene que haber un capítulo específico, y jurídicamente es viable, que plantee la reserva de humedales. Los efectos concretos de esto sería la participación de las autoridades nacionales, de Santa Fe y de Entre Ríos en la prevención y mitigación de las quemas que se hacen salvajemente en los humedales. Jurisdicción compartida para ver qué hacer con los humedales, que son grandes reguladores del agua y del oxígeno imprescindibles para la vida. También para la toma de medidas a futuro para que haya criterios ambientales con respecto a la ganadería, la pesca, la industria y la preservación, protección y expansión de la flora y fauna de acuerdo al desarrollo del ecosistema. Sería algo práctico y concreto para el problema contundente de esta zona, con la novedad que se declare al río y los humedales personas jurídicas. Al hacerlo habría representantes legales y podríamos proteger de forma concreta, efectiva e inmediata el biocidio.

"Como cientista y ambientalista educador creo que es necesario tener una visión holística de la educación ambiental"

—¿Qué se puede hacer desde la educación ambiental?

—La educativa ambiental que se hizo históricamente desde distintos sectores, muchas veces de forma fragmentada, fueron avances. Pero como cientista y ambientalista educador creo que ya es necesario tener una visión holística de la educación ambiental. El ambientalismo inclusivo y latinoamericano significa tener una pedagogía holística y una visión integral de los distintos factores que inciden en el ambiente, dentro de ello la vida humana. Por eso nuestro proyecto de educación ambiental integral lo proponemos, por ejemplo, desde el ambientalismo universitario sindical, donde hemos firmado convenios con varios sindicatos. Nuestro proyecto tiene tres facetas: el ambientalismo integral en mi casa, en mi barrio y ciudad, y en mi región, hasta llegar al ambientalismo de la “casa común” que es la Madre Tierra. En esa primera etapa, la idea es trabajar desde la casa, donde habito: cuáles son los elementos químicamente tóxicos o contaminantes y saber con los elementos que estoy viviendo. El asbesto recién se prohibió en 2001 y lo mismo pasó después con los termómetros de mercurio. Tenemos que deconstruir lo dado. El niño necesita una educación ambiental desde la casa, para saber qué elementos lo rodean. Es la frase “pinta tu aldea, pinta tu mundo”. Por eso la educación ambiental integral no es una pedagogía inductiva, sino al revés: empieza desde lo particular, desde el hogar, y va hasta la casa común que es la Tierra. La segunda etapa del proyecto es el barrio y la ciudad, ver qué función cumplen los árboles y el nivel de pureza del aire y del agua. Tenemos una concepción biocentrista, porque desde el antropocentrismo el hombre era el rey y llevó a desastres como en Fukushima o Chernobil. Lo que buscamos es una pedagógía biocéntrica, porque lo que está en juego es la vida de todos los seres. La educación ambiental integral da cuenta de una nueva totalidad abierta que es el ambiente. Por ende, desde el biocentrismo la pobreza es un problema ambiental porque lesiona a una de las especies viva, que es la humana. Todo acto político es ambiental, porque lo afecta. La pedagogía ambiental inclusiva nos debe llevar también a la construcción de nuevos derechos biocéntricos como el derecho de la tierra, que no sea destruida y a vivir en paz.

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Aníbal Faccendini, director de la Cátedra del Agua de la UNR.

Aníbal Faccendini, director de la Cátedra del Agua de la UNR.

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