Educación

La Ley Micaela y el camino hacia una universidad feminista

El compromiso de las universidades nacionales con las temáticas de género, sexualidad y violencia.

Sábado 29 de Junio de 2019

El trabajo académico y el activismo en las universidades nacionales sobre temáticas de género, sexualidad y violencia es históricamente tributario de las vindicaciones de los movimientos de mujeres, feministas y de colectivos de diversidad sexo-afectiva y corporal. La lucha por el reconocimiento y el acceso a derechos llega a la comunidad universitaria favorecido por el ingreso progresivo de mujeres y otras personas docentes e investigadorxs en los espacios de la educación superior, preocupadxs por las formas de discriminación y violencias contra las mujeres y las personas LGTBIQ . En el año 2015 surge la Red Interuniversitaria por la Igualdad de Género y contra las Violencias (RUGE), contando con este antecedente al interior de las universidades argentinas, así como con la existencia de protocolos y procedimientos de atención de la violencia de género en algunas universidades y en el marco de un contexto de mayor visibilidad de organización y articulación social feminista. La RUGE, que comenzó a gestarse en la primera mitad del año 2015, tiene como finalidad abordar las violencias por razones de género, históricamente invisibilizadas y naturalizadas, perpetradas en el ámbito de las universidades, así como la transversalización de la perspectiva de género en la formación, investigación y extensión universitaria, y en las políticas educativas y de gestión de la educación superior. La Universidad Nacional de Rosario (UNR) tuvo una participación importante en su lanzamiento el 3 de septiembre de 2015 realizado en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), universidad que asumió los procesos de generación y conducción de la organización de la Red. En esa oportunidad, participamos cuatro docentes de la UNR en distintos talleres, incluso, en la coordinación de alguno de ellos.

La Red se fue consolidando en estos años a través de encuentros de discusión, formación, realizados en distintas universidades, intercambios de experiencias y reflexiones por las redes de comunicación, con la participación de integrantes de la UNR. Por ejemplo, en diciembre de 2017 la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales fue sede de una "clínica de casos", a la que asistieron representantes de varias universidades. Durante 2017 y 2018 se produjeron procesos importantes de institucionalidad de la RUGE. En septiembre de 2017 el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) declaró de interés la temática que es finalidad de la Ruge y su incorporación como Red interuniversitaria en el CIN, solicitando que las universidades designen representantes ante la Red. Por este requerimiento, en marzo de 2018 la UNR designó dos representantes por la RUGE ante el CIN: Patricia Rojo (Programa Género y Universidad, UNR), en calidad de suplente y, a quien suscribe, en calidad de titular. El proceso de institucionalidad de la RUGE se profundizó en mayo del 2018 cuando, en una asamblea de representantes de las universidades, se designaron las autoridades de la comisión ejecutiva, rectora Sandra Torlucci (UNA) y Vanesa Vázquez Laba (UNSAM) y se decidió que la RUGE funcionara de acuerdo a la organización regional de la educación superior ya existente, es decir, los Consejos Regionales de Planificación de la Educación Superior (CPRES). Esta organización regional fortalece los lazos de trabajo y de gestión de políticas académicas con perspectiva de género y de diversidad. El pasado 14 de junio, se realizó en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) el Primer Encuentro "Género y Universidad" organizado por el CPRES Centro al cual asistieron más de 200 personas de las universidades públicas de las provincias que lo integran (Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos). La jornada favoreció el trabajo de los equipos de atención de situaciones de violencia y las tareas de docencia, extensión, investigación, políticas educativas que venimos desarrollando.

Compromiso

Sobre la construcción de dispositivos de atención, la UNR fue profundizando su compromiso a partir del trabajo y esfuerzo articulado entre docentes y graduadas de distintas facultades, Coad y Asesoría Legal de la UNR. En junio de 2018 se crearon dos instrumentos fundamentales: el "Plan de Acción para la prevención y eliminación de la violencia y discriminación por razones de género" y el "Protocolo de Actuación ante situaciones de violencia y discriminación por razones de género en el ámbito de la Universidad" (Ordenanza Nº 734/2018), los cuales comenzaron a implementarse en el curso de este mes de junio.

En 2019, el trabajo de la RUGE y de las universidades se vio fortalecido porque el CIN adhirió a la Ley Micaela obligando a las universidades a capacitar en materia de género y violencia contra las mujeres a las autoridades, docentes, no docentes y estudiantes, así como a desarrollar políticas para erradicar la desigualdad y crear y fortalecer los protocolos de actuación ante situaciones de violencia de género. La RUGE es el órgano de consulta, capacitación permanente y asesoramiento en las temáticas de referencia. La UNR reafirmó los lineamientos expresados por el CIN mediante resolución del rector Héctor Floriani, Nº 1722/2019, comprometiéndose a implementar la "capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñan en la universidad" (...) "de carácter interdisciplinario, permanente y transversal" y destinada a "autoridades superiores, docentes, no-docentes, estudiantes, graduados y miembros de la comunidad universitaria".

Todos los espacios que trabajan la temática de género y diversidad en la UNR, así como el Plan de Acción y el Protocolo de Actuación ante situaciones de violencia, verán reforzado su trabajo por las consecuencias de la adhesión a la Ley Micaela. Sin lugar a duda, esta consustanciación de la UNR con los lineamientos del CIN, impactará positivamente en toda la universidad, democratizando las relaciones académicas, laborales, educativas, promoviendo un trabajo colectivo para incorporar la perspectiva de género en la formación de grado y posgrado y en las políticas de gestión. Sin lugar a duda, los planes de estudio deberán ser revisados a la luz de este compromiso establecido por el conjunto de rectores/as de las universidades públicas agrupados en el CIN. Por su parte, el carácter interdisciplinario obliga a la articulación de todos los saberes disciplinares, siendo otro aporte novedoso el de la incorporación de graduadxs como destinatarixs de la capacitación. Otros aspectos para destacar son el impacto en las políticas para reconocer, atender y eliminar las violencias contra las mujeres y otras personas por razones sexo-afectivas y la fuerte articulación que se estableció entre cada universidad y la RUGE.

Estas políticas, encaminadas a fortalecer el trabajo de las unidades académicas, institutos, áreas, programas y del gobierno de la universidad respecto las temáticas de género y diversidad y de eliminación de las violencias, en última instancia, apuntan a promover una política universitaria de derechos humanos con bases verdaderamente democráticas de gobierno y convivencia en el marco de una universidad que posibilite el ingreso, la permanencia y egreso de mujeres y de personas cuyas expresiones sexuales o corporales o sus identidades de género sean no hegemónicas o no se correspondan con los estereotipos dominantes de género, sexualidad y corporalidad. Esto significa pensar y actuar una universidad feminista.

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