El texto judicial conocido ayer ilumina lo ocurrido el jueves 4 de febrero en la
autopista Aramburu a la altura de barrio Las Flores, los dominios de la banda de Los Monos. Esa
madrugada la barra de Newell’s regresaba de un partido en la Capital Federal. Llovía
copiosamente. El primer registro que se tiene de la emboscada fue a las 3.30 cuando ingresaron tres
heridos a los hospitales Roque Sáenz Peña y Clemente Alvarez: Diego Malcovik; Carlos José Muratori
y Walter Cáceres. Este último, de 14 años, tenía tres balazos, en la espalda y la cabeza.
De los testimonios contenidos en el procesamiento se desprende que la emboscada
comenzó entre las 3 y las 3.10 de la madrugada. Y que sobre la banquina de la autopista a la altura
de barrio Las Flores en ese momento había tres micros y varios autos. Roberto R.D., chofer del
micro "El Cóndor", donde viajaba buena parte de la barra brava, relató que frente al barrio Las
Flores se le pinchó una rueda trasera dual, que al parar frenaron otros colectivos y que cuando
pasaban pasajeros de su colectivo a otro, percibió varias detonaciones de arma de fuego. Vio
entonces varios tipos escondidos cuerpo a tierra detrás del guardarrail tirando contra los
colectivos. Algunos de los pasajeros de su colectivo respondieron al fuego. "Fue un tremendo
tiroteo".
Su relato tiene dramatismo. "Se escuchó la primera ráfaga, miré y pude ver el
fogonazo que iluminaba al tirador". Después se cruzó al cantero de la autopista donde se tiró de
panza hasta el cese de los disparos.
El micro amarillo. Helber Adrián G., chofer y dueño del micro amarillo de "La
Vanguardia", atestiguó que los siete colectivos que llevaron hinchas de Newell`s partieron de
Buenos Aires a las 23. Recibió el llamado del chofer que manejaba el micro "El Cóndor", que había
sufrido el percance, pidiendo ayuda. Al llegar al lugar se estacionó frente a "El Cóndor", que
estaba cargado de hinchas, y al abrir las puertas para que subieran comenzó la balacera. "No habrán
subido mas que tres o cuatro pibes, cuando siento una ráfaga de disparos que parecían como de
ametralladora, ruidos o impactos en la chapa y un gran griterío".
Puso primera y salió despacio. Al micro subieron unas 15 personas. Llegó hasta
el Casino y oyó que los hinchas les decían: "Hay un herido". Entonces se dirigió al Heca. Le dio la
impresión, por la manera en la que el colectivo recibió los impactos, que le dispararon desde "un
zanjón y luego de eso empiezan los ranchos del barrio". Cuando observó el costado del micro no lo
podía creer. "Tenía como once disparos y algunos traspasaron hasta el otro lado".
Adujo que en todo el trayecto no vio ningún móvil policial. "no observé
presencia de personal policial de las inmediaciones del acceso a la ciudad de Rosario, o bien en el
trayecto hacia el Heca. Eso fue llamativo, ni siquiera había presencia policial en el peaje de
General Lagos donde siempre hay móviles apostados, ni tampoco había en la avenida Circunvalación y
autopista donde también siempre hay móviles en el lugar", dice el fallo.
Diego Malkovic, uno de los heridos de bala, contó que regresaba junto a un amigo
en un Peugeot 206 blanco y que al ver el colectivo "El Cóndor" parado frenaron a dar una mano.
Cerca de las 3 de la mañana comenzaron los disparos "al parecer de metralletas, porque eran
ráfagas, 30 a 40 disparos". Uno de esos proyectiles le impactó en un costado, por lo que su amigo
lo traslada al hospital en su auto. Y sobre el ataque dio pautas dignas de una película de súper
acción. "La gente corría. Fue impresionante. Los tiros salían desde adelante del paredón blanco de
la escuela, pero de entre los yuyos". Vio a la gente correr mientras estuvo en el piso hasta que se
pude subir al auto. "En el trayecto hasta el hospital no vio móvil policial alguno", refiere el
texto.