Un comerciante italiano ha conseguido la anulación de su matrimonio, tanto religioso como civil, después de alegar que su suegra tenía una conducta "demasiado entrometida" en los asuntos conyugales de la pareja y se había tornado insoportable. El matrimonio duró sólo cuatro meses, pero fue un infierno para todos.
El Tribunal de Apelaciones de Salerno, al sur de Italia, ha confirmado la sentencia de un tribunal eclesiástico, que falló la anulación del enlace, celebrado hace diez años.
Quizás viendo algunos oscuros nubarrones en el horizonte, el comerciante Antonio, de 31 años, había firmado un contrato prematrimonial con Gemma, según el cual la madre de ella no interferiría en el matrimonio. Los dos se prometieron amor eterno en la iglesia de Sant’Andrea en enero de 1998, en Amalfi, una comuna y arquidiócesis de la región de Campania, Italia, situada a la orilla del golfo de Salerno, a unos 40 kilómetros de Nápoles.
La promesa en el altar duró poco. "El matrimonio duró sólo cuatro meses, pero fue un infierno, no puedo contar los abusos a que fui sometido", declaró el hombre. Asegura que "creía que las leyendas sobre las suegras malvadas eran sólo una invención", pero que se vio "obligado a cambiar de opinión".
El comerciante señala que, después de esta experiencia, llegó "a pensar que quería una huérfana de madre como esposa".
Por su parte, la ex esposa aclaró que "mi madre no es una suegra entrometida, tan sólo se preocupa por el bien de la hija".
"Mi ex marido no se ocupaba de mí ni de mi hija. Los pocos meses que duró el matrimonio fueron un infierno porque mi ex marido tenía un comportamiento inaceptable, no me amaba ni respetaba", aclaró, acaso despechada, la mujer.
La cancelación del matrimonio fue hecha por un Tribunal eclesiástico. Después del pronunciamiento del tribunal eclesiástico también llegó a la decisión del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, que hizo ejecutivo el pronunciamiento.
Con tales antecedentes, los jueces de la Corte de Apelaciones de Salerno finalmente confirmaron la nulidad del que resultó ser un tortuoso enlace.