Hace ya más de un año, luego de la histórica noche del Senado, donde se disputó la legislación de la famosa ley 125, escribí el poema que acompaño a la presente, con la ingenua esperanza de que lo que allí exponía sirviera de reflexión para el gobierno, luego de lo que habían tenido que pasar con el traspié del Senado. Cuando hoy leo la ratificación y fortalecimiento en su cargo al señor Moreno, envío el texto para ver si pensamos juntos cómo educar a nuestro gobierno: "Querida Cristina, se acabó la fiesta. A descolgar las guirnaldas, a saldar las deudas. El silencio llenó tus carpas; el adentro escuchó al afuera. Quizás se pueda aprender de esto, si bajamos la frente y abrimos la oreja. No lances misiles a frenar gomeras; no te juegues la partida con cada carta; no creas que la verdad siempre resguarda a aquel que logra la plaza llena; ahórrate los "chori" y las empanadas, libera a tu gente de esas cadenas. Ratifica mi democracia como indirecta. Sácame de las rutas y las marchas. Deja a los poderes lidiar por la certeza y a las cacerolas llenar las panzas. ¡Que la Constitución luzca su grandeza! Democracia con "K" suena parecido, pero no sé bien qué representa. Patrona de estancia no te creas; eres en forma temporal mi empleada. La jerarquía es tuya, la autoridad se gana y no la aseguran urnas, con tu nombre llenas: como tampoco un piano durmiendo en tu casa, garantizaría que pianista seas. Cuídate mucho de quien te rodea; atiende al refrán: "Dime con quién andas". Los payasos Morenos a la gente inquietan, cuando bajo el maquillaje asoman la cara. Válete mejor de los que de frente pelean. Entre los obsecuentes que a diario te alaban, está el traidor que cortará tu cabeza. Es difícil con un sólo ojo, que al pueblo entiendas; siempre serás ajena a la mitad que falta. El izquierdo ve al corazón, que sufre y reclama y el derecho al bolsillo y sus exigencias; pero peor el ojo impertinente del bizco que regaña, que como nada ve, profetiza tal le convenga. Pensar que hay pícaros contra el sistema, es como creerle al Indec que todo baja. Estar al mando, es tu bendición y condena asuste o no, D’Elía por las plazas. Si buscaste hacer historia y lograste periodismo apenas, es tiempo de repensar la trama. Es tiempo de replantear la escena. Proponte ser demócrata, no solo hacia fuera; a los fines con los medios, siempre hermana; limita la lucha donde la ley te ampara y une a toda la gente, bajo una misma bandera. Todavía hay tiempo para lograr la hazaña; cuento contigo, mi querida presidenta".





























