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Un falso atentado ideado en prisiónpara sacarle plata al "Panadero" Ochoa

Lo planeó "Quemadito" Rodríguez. Poco después lo excarcelaron y dos meses más tarde fue ejecutado en Corrientes y Pellegrini. Para el juez, Ochoa ordenó su muerte.

Domingo 13 de Octubre de 2013

El plan empezó a gestarse en el patio de la cárcel de Piñero en diciembre de 2012. Fue en las últimas semanas que Maximiliano "Quemadito" Rodríguez pasó en prisión antes de que lo mataran dos meses más tarde. El primer paso fue pedirle prestado el teléfono a un compañero de celda, un hincha de Newell's que había integrado la segunda línea de la barra de Newell's al mando del ahora detenido Diego "Panadero" Ochoa. "¿Maxi , qué hiciste", preguntó el dueño del celular. "Te saqué de la agenda de contactos el número del Panadero para hacerle una joda", contestó Quemadito.

Así relataron allegados al joven asesinado de un tiro en la nuca en febrero pasado cómo se inició un incidente al que llamaron "la mejicaneada". Consistió en fingir un atentado contra la vida de Maximiliano en prisión para que falsos sicarios le cobraran una suma de dinero al jefe de la barra a cambio del trabajo. Así, al menos, lo contaron familiares de Quemadito y otros presos que atestiguaron haber tomado conocimiento del engaño.

Los detalles del episodio, fechado a mediados de diciembre del año pasado, constan en la resolución judicial en la que el juez de Instrucción Javier Beltramone procesó a Diego Ochoa como autor intelectual del crimen de Rodríguez, además del asesinato de su antecesor Roberto "Pimpi" Caminos y el intento de homicidio de su ex allegado en la barra Matías Pera, que sobrevivió a cinco balazos. En el dictamen judicial se considera al incidente acreditado por otras pruebas materiales.

La génesis. Lo que contaron, con diferencias de matices, nueve personas _entre familiares, otros presos e incluso un amigo de Quemadito acusado de entregarlo a los ejecutores_, es que a mediados de diciembre de 2012 al joven de 26 años "se le ocurrió un plan para sacarle plata al Panadero" fingiendo su muerte por encargo.

En esa época Rodríguez estaba preso por el ataque a tiros contra Facundo Osuna, herido con ocho balazos el 29 de diciembre de 2011. Un atentado que desencadenó tres días más tarde el triple crimen de Villa Moreno, por el que está preso su padre, Sergio o "Quemado". El joven sabía que estaba cerca de recuperar la libertad y decía que iba a disputar el liderazgo en Newell's. Planeaba, según cita la resolución, "formar una banda grande y poderosa para manejar todo".

En ese contexto, Maximiliano Rodríguez se hizo del número del Panadero. Según contó en Tribunales su novia, Sofía L., "lo llamó para amenazarlo y luego le hicieron una jugada con dos de ahí adentro". Participaron dos presos que compartían su celda en el pabellón 16. Lo que pactaron, según esos relatos, fue llamarlo a Ochoa y ofrecerle matar a Rodríguez a puñaladas a cambio de dinero.

"Los pibes necesitaban plata y planearon hacerle una jugada al Panadero. Le ofrecían matar a Maxi dentro de la cárcel", detalló un amigo. "Le dijeron que tenían a Maxi regalado y que por una plata lo mataban a puñaladas", aportó el barra Matías Pera. Uno de los falsos sicarios había pertenecido al grupo de Ochoa, pero se distanció porque no se sintió respaldado económicamente al quedar tras las rejas.

"El Panadero les dijo que lo iba a pensar y al día siguiente llamó al celular de uno de los pibes. Les dijo que sí y que a partir de ese momento arreglen todo con el Manza, en la actualidad su mano derecha", añadió Pera en referencia al hoy prófugo Maximiliano Olivera. "La negociación siguió a cargo del Manza, que comunicaba con los pibes", añadió.

"Maxi me contó una conversación que presenció dado que otro pibe puso el altavoz _continuó Pera_. Entonces el pibe le dice a Manzana: «Quedate tranquilo que le vamos a meter un par de puntazos». Y en ese momento se escuchó cómo desde atrás del Manzana la voz del Panadero decía «no, no, puntazos no, sino que lo boleteen»".

Según distintos testimonios, el precio pactado fue de entre 15 mil a 30 mil pesos. El arreglo, dijeron, era que a través Manzana llegaría el pago a familiares de los atacantes. Entonces, Quemadito comenzó a hacer correr el rumor de que lo habían apuñalado y estaba internado en el Heca, gravemente herido.

Alarma en Facebook. La información del "ataque" se subió a las páginas de sus contactos de Facebook el 14 de diciembre. "Espero que estés bien, pasaste por muchas cosas malas y las superaste. Vamos a estar orando por tu vida, fuerzas hermano Maxi quemado", escribió uno de ellos bajo una foto de Quemadito.

Fue etiquetada a los dos perfiles del muchacho: "Maxi Quemado " y "Max Quemi". Ante la inquietud de una amiga por su salud, él mismo responde en una de esas cuentas: "Naa, me dieron ocho puñaladas pero está todo bien". Se constataron comentarios de por lo menos 18 usuarios preocupados por la noticia.

"La información nacida como un simple rumor carcelario había llegado a cientos de personas", concluyó Beltramone. El entonces delegado del pabellón 16 contó que, enterado, al ver a Maxi ileso le preguntó qué había pasado. "Me contestó que estaba todo armado. Que fue todo para sacarle plata al Panadero", reveló.

¿El pago? Según la resolución, no llegó a constatarse si existió un pago por el crimen fingido. La mayoría de los testimonios dijeron que sí, el otro hincha que participó del ardid lo negó. "Una vez que en la calle se corrió el rumor de que Maxi había sido apuñalado, el Panadero dio la orden al Manzana para que se reuniera con allegados a los supuestos sicarios afuera de la cárcel y les entregó el dinero. De ese dinero Maxi se quedó con 10 mil pesos y los otros pibes con 20 mil. Maxi se cagaba de risa. Le mejicanearon toda la guita. Era un pibe muy atrevido", relató uno de sus allegados.

"Maxi nos contó que le había sacado 15 mil pesos y una remera original de un jugador que la mandó el Panadero para los supuestos asesinos", aportó otro. "Incluso se sacó una foto con esa camiseta y la subió a Facebook", dijo.

La novia de Quemadito aportó otros números. "Le sacaron como 15 mil pesos y una remera de Ñuls. Con ese dinero pudimos alquilar y vivir el mes de enero. Al otro pibe Maxi le dio 4 mil pesos y al salir en libertad le dejó todo: el DVD, la tele y un reloj". El padre de Maximiliano también habló de un pago consumado (ver aparte).

Para Beltramone, toda la secuencia tiene respaldo en cruces de llamadas. En un cuadro donde se analizan esos intercambios con fecha, hora, número de origen y número de destino, se aprecia que "todo empieza con un SMS" enviado por uno de los presos "al Panadero a sus dos teléfonos. Nunca responde, ni SMS ni llamadas". Se detecta luego un "continuo intercambio" entre Manza y el detenido. Después, "se dieron cuenta de la mejicaneada. Enloqueció el Panadero: 19 SMS con Manza en un solo día". Hasta que, finalmente, "ya nadie" atiende las llamadas al falso sicario.

Este detenido sostuvo que la negociación existió pero no hubo pago. Dijo que llegó a advertirle al Panadero que se trataba de una farsa para evitar represalias.

Para el juez, aunque no se constató el pago, el incidente "es una muestra de la intención de Ochoa de eliminar a Rodríguez a sabiendas de que tenía en mente conformar a un grupo faccioso que le disputaría el liderazgo". Así lo evaluó al procesarlo como ideólogo del crimen que, finalmente, tres hombres concretaron al ejecutar a Quemadito de un tiro en la nuca el 5 de febrero pasado en la esquina de Pellegrini y Corrientes.

Quemado. "Mi hijo luego de salir detenido fue a visitarme a Coronda en cuatro oportunidades en el mes de enero", contó Sergio "Quemado" Rodríguez sobre el supuesto engaño de su hijo a Diego Ochoa desde la prisión. "Me comentó que cuando estaba en Piñero gente allegada al Panadero había pagado 15 mil pesos para asesinarlo. Y una camiseta de fútbol. A los detenidos con él no los conozco, pero entre los tres le comieron la plata al Panadero. La camiseta de fútbol finalmente se la quedó Maxi y me la regaló a mí. La tengo en mi poder", relató. "Mirá, te traigo la camiseta que me mandó el Panadero por mi muerte", le dijo su hijo cuando se la regaló.

Producción: María Laura Cicerchia y Leo Graciarena

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