El miércoles 15 de noviembre de 1967 salió la memorable edición del centenario del decano de la prensa argentina. Una edición que se cimentó sobre centenares de otras ediciones producidas a lo largo de ese año crucial, que incluyó festejos y homenajes como nunca antes ni después se dieron en esta casa ni en esta ciudad. Porque así fue la cosa: La Capital cumplió su primer siglo y, como ocurre con un hijo entrañable, la ciudad (autoridades, entidades de todos los sectores, fuerzas vivas) lo celebró a su lado.
Fundado por Ovidio Lagos en 1867 con el compromiso de que sus columnas pertenezcan al pueblo, esta hoja experimentó a lo largo de su existencia mutaciones diversas. Con su combativo fundador, un orgulloso tipógrafo, impresor y periodista comprometido con su época, fue diario de lucha política; con el hijo de éste, Ovidio Amadeo Lagos, una empresa periodística cada vez más solvente e independiente. En esa dirección recorrió su primer siglo.
El diario de esa jornada. La edición de ese día fue la número 37.168 y costó 50 pesos, que, con el dólar entonces a 350, equivalían a 17,5 centavos de esa moneda. Tuvo "256 páginas en 10 secciones y un magazine".
La integraron tres secciones con material informativo y páginas especiales; un magazine de 168 páginas en huecograbado y tapa a color (La patria chica), al que había que sumarle otro de similar característica (La patria grande) y 127 páginas, distribuidas con la edición del día anterior para facilitar la tarea de los canillitas; un suplemento sobre turismo, en huecograbado; un suplemento literario impreso en dos partes, una en tipografía común y otra en huecograbado; el facsímil del Nº 1 histórico; un suplemento con "los trabajos distinguidos en nuestros concursos literarios", así como los suplementos La ciudad, con una visión gráfica de Rosario, y El mundo en un siglo.
La portada. Con información en su portada desde la edición liminar y durante algo más de 37 años, el 1º de enero de 1905 La Capital llevó a la tapa los avisos clasificados y económicos, una importante fuente diaria de recursos financieros al contado. Para ello, al igual que los también grandes matutinos La Nación y La prensa, de Buenos Aires, así como otros colegas del país y el exterior, siguió la impronta innovadora en ese sentido del New York Times. La edición del centenario marcó el retorno de la información a la tapa después de casi 63 años. No resultó una decisión fácil (ningún cambio de diagramación profundo en un diario puede serlo), pues las dudas sobre qué hacer subsistieron hasta último momento.
Su formato era "sábana" grande, con un blanco de página (espacio a ocupar con información) de 53 por 39 centímetros, dividido en nueve columnas. Obviamente, tratándose de un "diario en caliente", la composición tipográfica era con plomo. La revolución de la computación en la gráfica y la llegada del "diario en frío" estaba, aún, distante.
Lejos de lo que podría suponerse, la información de la celebración ocupó casi al milímetro un austero 50 por ciento de la portada. Incluía un título a cinco columnas (Con adhesión unánime, celebra La Capital un siglo de labor), con dos bajadas a una (Será honrada la memoria de Ovidio Lagos y Una recepción se ofrecerá en nuestra casa); entre ambos, un recuadro a tres con el facsímil del mensaje de salutación de Lyndon B. Johnson, presidente de los Estados Unidos (ver aparte). Debajo, con un título de una línea, a tres columnas, el comienzo de los principales saludos recibidos; al pie de página, recostado sobre el margen izquierdo, otro título a tres, pero en dos líneas (Nos visitó el Cardenal Primado Mons. Caggiano). La foto que ilustra esta noticia es notable. Fue tomada en el taller de armado de páginas del diario. Rodean al prelado numerosos operarios gráficos y la plana mayor de los directivos de la casa, así como algunos periodistas. La inmensa mayoría ya no está.
Completa la cabeza de la tapa una información a una columna (Francia está preparando la bomba "H") y otra a tres (Krieger suscribió el convenio con España). En el medio de la página, trabando la información del centenario, un título a tres (Hanoi rechazó la oferta norteamericana de paz) y, desperdigados, otros tres a una columna (Sato visitó al presidente de Estados Unidos, Restituyeron las garantías en Venezuela y Lentamente va reanudando sus tareas el Papa).
Junto con las crónicas de algunos de los numeroso homenajes tributados (verbigracia: los de la Bolsa de Comercio, Ejército Argentino, Policía de Rosario, Sindicato de Trabajadores Municipales, Club Rosario Central, Corte Suprema de Justicia de la provincia), las páginas del cuerpo del diario contienen la información habitual de las secciones. Por ejemplo, en la entonces Cine y Teatro (hoy, Escenario) se anunciaban los estrenos cinematográficos de Todo a su tiempo, una comedia británica producida y dirigida por los hermanos John y Roy Boulting; Ya eres un hombre, del joven y todavía desconocido Francis Ford Coppola, y Espía espiado, una realización de Bruno Corbucci.
Del resto de la edición se hablará en la segunda y última parte de esta nota, que se publicará mañana. Referirá a los dos importantes magazines, los concursos literarios y el suplemento Letras, que publicó trabajos de autores de primerísimo nivel.