Tres niños, hermanos de diez, ocho y seis años, murieron calcinados ayer a la madrugada en el barrio jujeño de El Chingo, cuando la casa de maderas y chapas en la que vivían se incendió mientras sus padres trabajaban en la zona de la terminal de ómnibus de la ciudad de San Salvador de Jujuy, informó ayer la policía.
El incendio, según fuentes policiales, se inició anteayer por una vela que cayó al piso y provocó que se quemaran ropas y los pocos muebles que había.
La vivienda, de construcción precaria, no contaba con luz eléctrica, por lo que la familia se alumbraba y calefaccionaba con velas y braseros.
Los niños fallecidos fueron identificados por las fuentes policiales como Evelyn, Jorge y Carlos Pomier, de diez, ocho y seis años, y nacidos en Bolivia.
Los testigos lamentaron los decesos y señalaron que “los bomberos y la policía, tardaron más de la cuenta para llegar al inmueble” por lo que varios vecinos usaron baldes y jarros para sofocar el fuego con agua.
Los dos niños mayores presentaban quemaduras graves en el 90 por ciento de su cuerpo cuando llegaron los bomberos, la policía y el Same y fallecieron camino al hospital.
El niño más chico había muerto minutos después del incendio con signos de haberse asfixiado. Una mujer vecina de la casa incendiada contó que se sintió primero olor como “a goma quemada” y observó mucho humo por lo que su esposo trepó la medianera y observó que de la casa salía la humareda y pidió ayuda a las autoridades y familiares de los niños.
Los chicos habían llegado desde Bolivia hace unos siete meses. (DyN)


































