El trágico accidente ocurrido durante la mañana del martes en el edificio de calle Salta al 2100, conmovió a Rosario y al país. Una vez más cabe destacar la ímproba labor realizada por bomberos (incluso de otras localidades), fuerzas de seguridad, diferentes departamentos técnicos y el sistema médico y de ambulancias oficial y privado. Por su parte, el gobierno nacional, frecuentemente enfrentado políticamente con el de Santa Fe, ofreció su ayuda a la provincia y al municipio. Y nuevamente también afloraron los pequeños grandes gestos que engrandecen la condición humana, y que hacen pensar que no está todo perdido en nuestra conflictiva sociedad; por ejemplo: mucha gente acudió a dar sangre y a colaborar en los rescates y otras tareas; en tanto, el periodismo deportivo dejó de lado por un día la pasión futbolera de los hinchas y puso los programas al servicio de la triste prioridad informativa. Además del hecho lamentable por sí mismo, es penoso que la sociedad cambie agresividad por solidaridad; violencia por nobleza, sólo cuando la sombra de una tragedia oscurece el cielo luminoso de la tranquilidad cotidiana.
Edgardo Urraco


























