Escenario

"Tengo miedo torero", una historia de amor entre el zumbido de las balas

El director chileno Rodrigo Sepúlveda contó cómo fue adaptar la novela homónima de Pedro Lemebel que transcurre durante el fallido atentado a Augusto Pinochet

Viernes 16 de Octubre de 2020

“Ponerle rostro, voces, escenario y contexto político a una novela tan querida era un desafío enorme. Creo que en «Tengo miedo torero» se respira la esencia de la novela y de Lemebel como autor”. Así se refiere el director Rodrigo Sepúlveda a la adaptación de la novela homónima del autor chileno Pedro Lemebel que se acaba de estrenar por la plataforma Cine.ar. El filme transcurre durante dictadura de Augusto Pinochet en el Chile de los años 80, y ese escenario conflictivo es el telón de fondo de la relación que entablan una travesti de más de 60 años, La Loca del Frente interpretada por Alfredo Castro, que se involucra en una arriesgada operación clandestina, tras enamorarse de Carlos, un guerrillero mexicano interpretado por Leonardo Ortizgris, que le pide ocultar en su casa comprometedores secretos de la resistencia.

Lemebel, un narrador, cronista y artista plástico central de la contracultura del país trasandino y militante de diversas causas sociales, debutó en el género novela en 2001 con este texto que incluye varios temas de su interés presentes a lo largo de su obra, como la política, el poder y la homosexualidad. “Pedro fue un personaje descreído, incómodo para el mundo político. No recibió en vida ningún tipo de reconocimiento del establishment chileno. Le fue negado el Premio Nacional de Literatura. Esta película es un homenaje que le hacemos por su valiente lucha en y posdictadura”, reflexionó Sepúlveda.

Tengo Miedo Torero - Trailer

¿Cómo surge la idea de llevar al cine “Tengo miedo torero”? ¿Qué le interesó de la novela?

La primera vez que leí la novela pensé de inmediato que era un tremendo guión. Eso me fue confirmado después, ya que el mismo Lemebel dijo que la había escrito como una película. Lo que más me llamó la atención, es que, siendo una historia de amor “rosa” en primera instancia, es una historia que sucede en un entorno político fundamental para nuestra historia: la primavera del 86, durante jornadas de protestas a la dictadura chilena y por que es una historia que viven dos personajes muy complejos desde su psicología y posturas políticas.

 El telón de fondo de la novela y de la película es el atentado fallido del Frente Patriótico Manuel Rodríguez contra Augusto Pinochet. ¿Cómo se proyecta ese trasfondo político sobre la realidad latinoamericana en general?

Me parece que en Latinoamérica todos hemos vivido esos oscuros momentos políticos por igual, pero la épica de atentar contra un dictador le da un sabor y una nobleza especial a este relato.

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Leonardo Ortizgris y Alfredo Castro, como Carlos, un guerrillero mexicano, y La Loca del Frente.

Leonardo Ortizgris y Alfredo Castro, como Carlos, un guerrillero mexicano, y La Loca del Frente.

¿Y sobre la actualidad chilena en particular? ¿Cómo dialoga esta película en el contexto actual de Chile y el gobierno liberal del presidente Sebastián Piñera?

Esta película la empezamos a rodar hace un poco más de un año, cuando Chile era considerado por el gobierno actual y los políticos de derecha como un “oasis” de paz. Al corto tiempo, empezó el estallido social, los jóvenes estudiantes primero, y luego todo el pueblo salió a la calle a protestar por las tremendas desigualdades que vivíamos en nuestro país. Durante estas protestas, la figura de Pedro Lemebel, apareció como un referente ético en el país. Por lo tanto, al momento del estreno de “Tengo miedo torero” la película ya se había instalado como un manifiesto a favor de las causas del movimiento.

Lemebel decía que esta novela era casi un guión cinematográfico, pero ¿cuál fue la dificultad de adaptar el texto?

Ponerle rostro, voces, escenario y contexto político a una novela tan querida era un desafío enorme. Creo que en “Tengo miedo torero” se respira la esencia de la novela y de Lemebel como autor.

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¿Cómo fue representar en imágenes la estética y el universo barroco de Lemebel?

El trabajo que he realizado como director no se caracteriza por ser barroco. Yo creo más en el distanciamiento de la emoción al momento de filmar. Aún así, creo que Lemebel aparece por todos lados con su universo personal, sobre todo en la maravillosa interpretación de Alfredo Castro como La Loca del Frente.

¿Qué lo decidió a dejar fuera del guión los tramos de Lucía y Augusto Pinochet?

Creo que la aparición de un dictador, el más siniestro de Chile y Latinoamérica, no cabía en esta historia. En la novela, lo que se destaca es la frivolidad del personaje y su esposa. Eso nos habría dejado cortos, insatisfechos política y éticamente hablando. Pinochet debe ser tratado como lo que fue: un asesino y eso no estaba en la novela.

El actor Alfredo Castro hace un trabajo consistente y memorable como La Loca del Frente. ¿Cómo fue el proceso entre usted y el actor para encontrar el punto exacto y evitar los clichés?

Con Alfredo hemos trabajado antes, hicimos juntos la versión chilena de la serie “En terapia”. Conversamos mucho del peligro del cliché, tampoco queríamos hacer una estatua de bronce del personaje. La decisión fue la que se debe tomar siempre al enfrentar a un personaje: defenderlo, atacarlo, mirarlo con honestidad y sin contemplaciones más que la de contar bien la historia.

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"Pedro fue un personaje descreído, incómodo para el mundo político. Esta película es un homenaje que le hacemos por su valiente lucha en y posdictadura", dijo el director Rodrigo Sepúlveda.

La Loca del Frente le dice a Carlos “Dicen que no hay comunistas maricones”. ¿Qué reflexión podría hacer sobre la relación de Lemebel con el Partido Comunista y su declarada homosexualidad?

La izquierda y la derecha política, a mi entender, eran igual de homofóbicas en los 80. Pedro fue un personaje descreído, incómodo para el mundo político. No recibió en vida ningún tipo de reconocimiento del establishment chileno. Le fue negado el Premio Nacional de Literatura. Esta película es un homenaje que le hacemos por su valiente lucha en y posdictadura.

¿Encuentra puntos de contacto entre “Tengo miedo torero” y “El beso de la Mujer Araña” y “Fresa y chocolate”?

Sí, sobre todo con “El beso de la Mujer Araña” que es una novela exquisita. Estuve tentado de releerla mientras escribía el guión, pero abandoné la idea porque con seguridad me hubiese dejado influenciar por Puig.

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