El pasado 17 de marzo fue tratado en la comisión de Obras Públicas y Seguridad del Concejo Municipal un proyecto de mi autoría tendiente a remodelar la Estación Terminal de Omnibus "Mariano Moreno". Por cierto, estuve presente para explicar, ante los ediles, los puntos principales del mismo. A modo de ejemplo, planteé la necesidad de mejorar y modernizar ese lugar tan concurrido, al cual arriban visitantes de otras provincias argentinas y también de países limítrofes, llámense Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia o Chile. Entre las reformas mencionadas estaban: repintar cielorrasos y mamposterías, colocar equipos acondicionadores de aire y artefactos de calefacción, suministrar a los visitantes suficiente información turística de la ciudad de Rosario a través de folletos explicativos entregados en mano por algunas promotoras; inclusive que indiquen líneas de colectivo que comunican con distintos barrios. Luego de un tiempo sin conocer el destino de mi iniciativa, la Municipalidad de Rosario presenta un proyecto similar y a través de los medios de comunicación lo hace público. Ahora bien, me pregunto qué ocurrió con mi propuesta y por qué nadie instaló públicamente un debate acerca de este tema. Al parecer, cuesta aceptar que un vecino de esta ciudad genere ideas habitualmente para cambiar algunas cosas. ¿Por qué motivo no se incluyeron también mis apreciaciones? ¿Molesta tanto que un particular impulse cambios para el bien de todos?





























