La ola de robos al alumbrado público sigue y cada vez se hace más cruda. Ahora saquearon la bajada de avenida Pellegrini, entre Necochea y Belgrano. Se trata de cables y luces LED de seis columnas dobles de 11 metros de altura, unos 12 dispositivos. Los artefactos robados cuestan al Estado entre 200 y 300 dólares, sin contar el cableado que fue vaciado completamente de los postes, aunque su valor en el mercado negro es absolutamente marginal.
La semana pasada, La Capital publicó un informe sobre el vandalismo en el parque Urquiza y el parque Independencia. En ese momento, habían quitado 29 luminarias de las inmediaciones del Anfiteatro y el Planetario, más la parte de la avenida Belgrano que está bajo la barranca. Además, en la bajada de Pellegrini faltaban algunas luces que iluminan las veredas. Pero la ola delictiva avanzó. En total, son 41 los dispositivos sustraídos.
En la mañana de este lunes, la empresa concesionaria del mantenimiento, Mantelectric comprobó que durante los últimos días, los ladrones se hicieron con 12 LED del cantero central de la bajada por avenida Pellegrini, que son seis columnas dobles de 11 metros de altura. Es decir, se terminaron de llevar los artefactos de cada lado. Solo se salvaron los últimas seis postes. Además, vaciaron completamente las columnas por dentro, llevándose todos los cables.
Esto no es todo: filmaciones de otras zonas de la ciudad, como avenida Circunvalación, revelaron el precario modus operandi de los ladrones: se trepan a pulso por las columnas. El descubrimiento trajo sorpresa a los operarios, ya que se trata de instalaciones muy altas, y en este caso en el medio de Pellegrini. Todo el mundo daba por descartado que se trataba de una banda organizada que utilizaba algún modo de elevación.
"La ola de robos de materiales eléctricos, sobre todo el alumbrado público, ha estallado y parece que no tiene no tiene límite ni freno. Lo curioso es que sucede en plena avenida Pellegrini, un lugar de mucho tránsito permanente a cualquier hora, y creemos que se hizo trepando al estilo mono, sin ningún tipo de escalera", comentó Adrián D'Alessandro, de Amigos del Parque Independencia, otro de los lugares que suele ser atacado.
De hecho, varias entidades de defensa del espacio público, como la Asociación de Amigos de la Plaza López o las cuidadoras de la Plaza Yugoslavia en zona sur, están trabajando en red junto a Amigos del Parque Independencia ante la preocupación por el tema. "Ya es una especie de saqueo de las instalaciones del alumbrado público, y vemos que la cuestión sigue en crecimiento, está desmadrada y nos afecta a todos. Así que todos estamos colaborando para encontrar herramientas que nos sirvan para combatirlo", expresó el referente.
En los primeros tiempos cuando comenzó el fenómeno, los delincuentes robaban los cables que podían sustraer abriendo la boquilla de las columnas. Ahora directamente empezaron a robarse los artefactos LED, que tienen para el municipio un costo promedio de entre 200 y 300 dólares, aunque su valor es infinitamente inferior en el mercado negro. En su momento se había pensado que podían tener algún tipo de organización que contara con una hidrogrúa, escalera o similar. Pero el video demostró que no es así.
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"Los que robaron en el parque Urquiza o Independencia son columnas relativamente bajas. Pero estas de Pellegrini ya es increíble, porque están a 11 metros de altura. Ahora directamente sacan el artefacto con todo el cableado completo, desde el artefacto hasta la bornera de la columna", detalló D'Alessandro. Si bien la empresa aseguró con tornillos las que quedaron, no es posible generar una protección que sea 100% inviolable.
Fuentes del rubro informaron que el robo es constante en la zona 2, que involucra el centro y macrocentro de Rosario y consta de 23 mil luminarias. Sin embargo, la zona más azotada por el flagelo es la norte.
Además, la epidemia tiene un daño colateral: representa un retroceso en el recambio de la tecnología LED, porque no hay más artefactos para reponer los robados. Al ser importados, demoran entre tres y cuatro meses en llegar luego de cada compra. De a poco se están volviendo a colocar las antiguas luces naranjas de sodio, consideradas un mal menor ante la posibilidad de que algunas áreas se queden sin iluminación.