Tres agentes penitenciarios fueron procesados por la presunta comisión de vejaciones calificadas contra un preso de la cárcel de Piñero. En la misma resolución, la jueza de Instrucción Nº 14 María Laura Sabatier también procesó a otros dos empleados (uno de ellos médico) por la probable "omisión de deberes del oficio", ya que a su entender habrían encubierto lo ocurrido. Los guardias estan en disponibilidad desde agosto de 2012 y esperarán el juicio en libertad.
Según la denuncia de Fernando B., la madrugada del 29 de julio del año pasado sufrió violentos apremios a manos de guardias que lo retiraron de la celda que ocupaba en un pabellón disciplinario de la cárcel de Piñero. Según su relato, cerca de la 1 de ese día y bajo la acusación de haber iniciado un incendio, lo sacaron de la cama.
"Entraron a mi celda con los escudos, me pusieron los grillos, me arrastraron por el piso y me empezaron a pegar", relató el joven de 23 años sobre los segundos previos a terminar esposado, "estirado y colgado", a la parte superior de la reja de entrada al pabellón 15, "donde las cámaras no enfocan".
El preso contó que uno de los guardias tenía un palo de escoba de caño con el cual intentaba tocarle el ano. Luego uno le bajó el pantalón y otro le "colocaba el caño en los glúteos desde arriba" mientras él suplicaba que lo dejaran. Si bien el abuso sexual no fue más allá de las amenazas, B. fue golpeado durante unos minutos ante la mirada de otros celadores. En un momento se retiraron, luego volvieron a pegarle y amenazarlo hasta que un guardia lo sacó de allí y lo llevó a su celda.
Al declarar ante la Justicia, el recluso aseguró que podría reconocer a cada uno de los agentes que participaron y que recordaba qué había hecho cada uno.
Pruebas. Luego de analizar los informes y las declaraciones de los protagonistas, la jueza consideró que había elementos de prueba suficientes para elevar el caso a juicio. Para Sabatier, el relato de la víctima fue muy claro y sus dichos se vieron corroborados tanto por las lesiones que se le constataron como por testimonios de otros reclusos y un agente penitenciario.
La jueza destacó que el denunciante detalló durante las ruedas de reconocimiento la conducta de cada implicado. Que identificó a quien manipuló el caño y le pegó cachetadas, al escudero que le impedía moverse, al celador que "empezó con el palito cuando yo iba engrillado" y formulaba amenazas de penetración. También distinguió a un guardia como "uno de los presentes que no le hizo nada" y a otro agente como quien lo defendió de la golpiza.
En este contexto, la jueza estableció como probable que tres de los guardias que participaron del incidente obligaron "mediante el empleo de fuerza física al detenido a salir de su celda, para luego conducirlo a otro sector de la unidad y colocarle esposas, golpearlo y manipular sobre sus nalgas un trozo de caño mientras le manifestaban que lo accederían carnalmente". A partir de esta imputación procesó por "vejaciones calificadas" a los penitenciarios Juan Antonio Monzón, de 37 años; Hernán Garay, de 32, y Alejandro Emanuel Bock, de 25.
Además, consideró que el celador Cristián Cristaldo, de 27 años, "omitió ilegalmente denunciar o evitar las vejaciones y apremios impuestos por otros funcionarios" de la cárcel, y lo procesó por delito de "omisión de los deberes de oficio". La misma imputación formuló para el médico Esteban Mascali, de 37, por "omitir ilegalmente informar o denunciar las lesiones que presentaba el detenido Fernando B. producto de las severidades, vejaciones o apremios impuestos".
Asimismo, la jueza consideró que no había prueba suficiente contra los restantes penitenciarios que fueron citados a declaración informativa.
Y sostuvo como "claramente demostrado" que el guardia Maximiliano Gatti "no sólo no participó de la golpiza sino que al advertir lo que ocurría tuvo una adecuada y valiente actitud al liberarlo y retornarlo a su sitio de detención".