Se dice por ahí que existe polarización de propuestas electorales. Es posible. Pero lo que en general no se escucha en dichos comentarios es que la polarización la tenemos en la economía. Es decir, un polo con mucho dinero y otro con mucha miseria. Los candidatos sonrientes hablan de cambio y prometen derrame de riqueza a través de una supuesta redistribución de la misma, a esto se le llama también proceso de goteo. O sea: esperen sentados que ya les llegará lo que corresponde. En realidad, el goteo llega pero como frías gotas de llovizna que las chapas no alcanzan a cubrir. En los acampes hay algunos vivillos pero la mayoría pide trabajo (son los que buscan dignidad), otros piden frazadas (son los que conviven con el frío cama adentro), todos ellos protestan cortando calles (qué desatino). A las pocas horas, un funcionario promete una desinfección y a continuar la campaña, que ya faltan pocos días. Muchos quedan mirando para arriba esperando el derrame o goteo prometido, quizá ignoren que este fenómeno es real pero con una dinámica contraria a la ley de gravedad; es decir, el flujo de la riqueza o derrame es de abajo hacia arriba, donde la concentración es creciente y obscena. En un afiche muy bien diagramado leí hace poco "El campo somos todos" y abajo un graffiti que decía: "Si el campo somos todos yo quiero una 4x4". Algunos dirán que es humor barato, otros pensarán que se trata de ideología pasada de moda y habrá quienes digan que son vanos intentos de justicia. Mientras tanto el proceso electoral se muestra de promesas demagógicas, coloridos carteles con rostros retocados y una velada intencionalidad de que todo cambie para que todo siga igual. Es posible que me equivoque, ojalá así sea.





























