Ayer a la madrugada una fiesta estaba por terminar en Gaboto al 5300 donde un grupo de personas bebían en la puerta de una casa de ladrillos vistos. En esa circunstancias pasó un auto blanco desde el que dispararon contra un Volkswagen Fox gris estacionado a metros de esa vivienda. En el auto estaba Joana Belén Ortolán, quien recibió un tiro en el tórax y murió minutos después en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). La mujer de 31 años era enfermera en el Hospital Centenario y madre de dos niños.
Su familia no dio demasiados detalles sobre ella ni sobre su homicidio y su hermana dijo no tener “ni idea” sobre si Joana mantuvo en algún momento una relación con Fernando “Enano” Morel, un hombre ligado a Los Monos, según una versión que había circulado al respecto.
Vecinos de Gaboto al 5300 escucharon sobre las 5.30 del lunes una “incontable” cantidad de tiros. “Era como una seguidilla que no paraba nunca”, dijo uno. “Después no se escuchó nada; ni gritos, ni corridas, sólo un auto que salió rápido. Cuando salí a la vereda sólo había gente que se iba en silencio”, contó otra vecina.
Este año, según relató la gente de la cuadra, se hicieron unas cuatro fiestas en la casa donde se llevó a cabo el festejo fatal y donde no viviría nadie. “La ocupó un matrimonio una vez. Vendían cervezas y eso, pero no eran del barrio. La gente que viene a esas fiestas tiene entre 20 y 30 años y tampoco es del barrio”, contó otro vecino.
En lo que hace al hecho, se pudo reconstruir que la fiesta había comenzado una seis horas antes del ataque. Al llegar la policía los vecinos contaron lo poco que habían visto y que una mujer había sido trasladada al Heca en otro auto.
Y fue desde el Heca que les avisaron a los policías que a las 5.45 ingresó, pero en el móvil policial 9496, Joana Ortolán. Estaba inconsciente y le diagnosticaron una herida de bala en tórax con orificio de entrada lado derecho y salida en axila izquierda. Murió a las 6.15.
Luego la policía constató que en el lugar se había desarrollado una fiesta irregular y que se cobraba entrada, pero sin ningún tipo de control municipal. La policía entrevistó a varias personas que participaban del evento y dijeron que estaban en la vereda cuando pasó un vehículo blanco desde el que dispararon. Segundos después del ataque se percataron que una mujer había resultado herida.
En tanto, el gabinete criminalístico examinó en el lugar el auto en el que estaba Joana, un VW Fox gris dominio GEA 145 con seis impactos en las puertas y relevó cámaras privadas en distintas casas de la zona. Además se levantaron siete vainas servidas calíbre 9 milímetros.
De acuerdo a lo que pudo recogerse de testigos involuntarios, Joana estaba en el asiento trasero del auto y debió ser llevada al Heca por la policía, ya que el Fox había recibido tantos tiros que había pinchado al menos uno de sus neumáticos. Por ese motivo, el fiscal Ademar Bianchini también ordenó peritar el auto. A su vez, investiga posibles móviles del homicidio, del que hasta ayer no trascendieron datos.
La tarde del lunes en una casa de calle Amenábar, familiares y amigas de Joana esperaban novedades del cuerpo. Al preguntarles por la joven sólo dijeron que “era una mujer hermosa, que trabajaba y vivía para sus hijos y tenía un título universitario”. Trabajó este último tiempo como enfermera en el Hospital Centenario y sus compañeros del gremio UPCN la despidieron ayer por redes sociales.
La familia fue clara en cuanto a su silencio. “A la gente no le interesa la vida de ella” y al preguntarles sobre su probable relación con Morel, un hombre que está detenido y vinculado con Los Monos, la hermana de la joven sólo dijo: “No tengo la menor idea”.