El miércoles 8 de julio, aproximadamente a las 12.30, una camioneta totalmente desvencijada, marca Dodge, de color blanco, con sus ruedas en posiciones absurdas y en estado calamitoso, descargaba niños de entre cinco y diez años, que llevaba en la caja (obviamente sin ninguna protección a pesar del peligro y del frío) en la esquina de Oroño y Rivadavia. Estos chicos se unían a otros que ya estaban allí para pedir monedas a los automovilistas, esquivando autos como podían. Vecinos del lugar me comentaron que esto pasa todos los días. Personas allegadas vieron esa camioneta venir desde calle Sorrento, tomar Avellaneda y luego, supongo, llegó a Oroño y Rivadavia. De los quince o más chicos que ocupaban la caja, descendieron en esa esquina tres, los más chiquitos. Los otros no sé qué destino tenían. ¿En todo ese recorrido, la policía, la GUM, los agentes de tránsito, no vieron nada anormal como para detener a ese vehículo?





























