Existe un viejo refrán que dice, "cuando veas afeitar las barbas de tu vecino, pon las tuyas en remojo". La reacción de varios presidentes latinoamericanos hace recordar al viejo refrán. La exacerbada reacción de estos funcionarios dejan a las claras que nunca esperaban de un país vecino que el Poder Legislativo deje ese precedente. Es por eso la reacción desmedida. No se puede permitir que el ejemplo cunda. No voy a analizar, no tiene importancia, si fue o no una maniobra corporativa. Se hizo de acuerdo a la ley y les recuerdo que el ex presidente Lugo aceptó los cargos y no utilizó los resortes que le acuerda la República de recurrir a la Corte Suprema de Justicia, o sea, el tercer poder dentro del sistema republicano. Solo él sabrá por qué. Lo que es peligroso para el sistema republicano y la democracia en el continente, es la reacción de los presidentes en sancionar a un país por problemas políticos internos y además aplicar sanciones diplomáticas, acciones que teóricamente se deberían aplicar con el consentimiento de los poderes legislativos de los países y no por el solo designio del administrador político de turno del ejecutivo. Si no, de qué democracia hablamos, y qué sistema republicano defendemos.























