Fútbol

Los contratos de DT de Central: la odisea de renovar

Cocca se sumó a la lista que no pudieron extender el vínculo en Central. En los últimos 20 años lo lograron sólo 3: Bauza en la primera etapa, Russo y Coudet

Jueves 18 de Junio de 2020

La continuidad de Diego Cocca fue hasta hace algunos días uno de los temas trascendentes en la vida de Central. Lo que buscó la comisión directiva fue firmar un nuevo contrato(el actual vencía el próximo 30 de junio) y lo que parecía una negociación segura y razonable se transformó en una situación supercompleja. De haberse dado hubiera sido un hecho que iba a romper en cierta forma el molde con lo que sucede con los técnicos en Arroyito. Ya caído definitivamente, el nombre de Cocca pasó a formar parte de la larga lista de técnicos que no pudieron permanecer en el cargo una vez cumplido el primer ciclo. En los últimos años quedó demostrado que renovar un contrato en Central es sólo para elegidos y, no debe ser casualidad, los que pudieron hacerlo fueron entrenadores que tenían una cierta identificación con el club. El último en firmar un nuevo contrato fue Eduardo Coudet. Más atrás en el tiempo hay que remitirse a lo que sucedió con Miguel Angel Russo, en 2003 y 2014. ¿Y más atrás todavía? Edgardo Bauza entre 1998 y 2001. Para el resto, especialmente para aquellos que no vivieron un vínculo afectivo con el club fue una quimera. Incluso Zof fue dos veces técnico de Central en ese tiempo, pero siempre llegó para apagar algún incendio, típico en la vida de don Angel en ese tramo de su carrera.

A esta altura no parece un dato casual. Quizá las exigencias en un club como Central no se enmarquen dentro de la “normalidad”, pero lo cierto es que a nadie le resultó sencillo tomar el cargo, llevar adelante un proyecto de trabajo y ratificarlo a través de una renovación del contrato. Por eso durante todos estos años hubo procesos que se interrumpieron y que el paso obligado fue salir en busca de un nuevo entrenador.

De esto también surge el análisis sobre por qué Central tuvo que esperar tanto tiempo para romper con el maleficio de no lograr un título. Y vaya paradoja: al Patón Bauza, un DT identificado ciento por ciento con la institución, no le alcanzó ni siquiera la obtención de un campeonato, ese que rompió una sequía de 23 años, no sólo para ir por la extensión de su contrato sino para terminar el que había firmado diez meses antes.

Cocca estaba frente a la chance de “patear el tablero” y lograr algo que muy pocos pudieron. Las tratativas de Cocca con la dirigencia venían transitando un camino en el que nadie avizoraba grandes obstáculos Las tratativas del técnico con la dirigencia venían transitando un camino en el que nadie avizoraba grandes obstáculos, pero los contratiempos finalmente aparecieron. Primero se habló de la cuestión económica, atendiendo a la intención de la dirigencia de achicar el presupuesto, lo que se lograría, entre tantas otras medidas, bajando el monto de algunos contratos, entre ellos el del entrenador. Después de lo deportivo, aunque eso pareció quedar relativamente al margen de la discusión. Aun sin haber logrado que el equipo alcanzara un nivel de juego superlativo, Cocca venía logrando el objetivo por el que lo habían contratado: dejar a Central en primera. Cuando la AFA decretó la finalización de la temporada en plena pandemia, el canalla contaba con “cierta holgura” (9 puntos arriba de Colón, que en ese partido salió de la zona roja porque ingresó Central Córdoba de Santiago del Estero). Hasta hace algunos días desde las intenciones de la dirigencia y el deseo del entrenador la renovación parecía viable. Pero nada de eso sucedió. Y aquella duda sobre si en esta ocasión se podría llegar a romper con un protocolo difícil de cumplir en Arroyito, donde sólo tres técnicos lo lograron en las últimas dos décadas.

Allá lejos en el tiempo fue el Patón Bauza quien después de tomar el equipo permaneció en el cargo hasta 2001. Fue renovando el vínculo año tras año. Lo hizo en 1999 y en 2000.

Un par de años después llegó Miguel Russo al club (en reemplazo de César Luis Menotti), firmó contrato por un año y en 2003 lo renovó. Y fue el propio Russo en renovar un contrato, esta vez después de tomar al equipo cuando el canalla militaba en Primera B Nacional, en 2012. El ascenso un año más tarde hizo que la comisión directiva presidida en ese entonces por Norberto Speciale le ofreciera extender el vínculo (en realidad había un acuerdo de renovación automática en caso de lograr el objetivo, pero se trató de una renovación al fin), aunque no llegó al final del ciclo, ya que acordó su salida del club días después de la derrota por penales en la final de la Copa Argentina 2014, frente a Huracán, ya con el Foro en gobierno.

Después fue el turno de Coudet, quien tomó el equipo a principios de 2015. Una buena campaña en el torneo local, más la final de la Copa Argentina de ese año, hizo que el Chacho renovara el contrato. Pero tampoco llegó a cumplir el mismo. Se fue luego de la derrota en la final de la Copa Argentina 2016, en esta ocasión ante River.

Lo dicho, sólo tres técnicos con afinidad a Central lograron mantenerse en el cargo luego de cumplir el primer año de contrato y todos viejos conocedores de cada rincón del club. Pero no a todos los hijos “naturales” o “por adopción” les resultó sencillo. En esa larga lista hay lugar: Menotti, Daniel Teglia, Ariel Cuffaro Russo, Vitamina Sánchez, Juan Antonio Pizzi, Omar Palma, Leo Fernández y Paulo Ferrari, que fueron nombrados como tales. Es que hubo otros varios casos que se trataron de interinatos, como los de Hugo Galloni, Daniel Riquelme, Jorge Díaz y Fernando Lanzidei.

En estas dos décadas tomadas como referencia llegaron otros técnicos, conocidos por cierto, a los que les fue imposible. Juan José López, Víctor Púa, Leonardo Astrada, Carlos Ischia, Leonardo Madelón (no se quedó ni cuando logró que el equipo zafara del descenso, en 2008), Gustavo Alfaro, Reinaldo Merlo, Héctor Rivoira y Paolo Montero se calzaron el buzo de DT en Arroyito y ninguno se mantuvo en el cargo más allá del vínculo firmado inicialmente.

Cocca ya caminaba por la cuerda floja y el martes se conoció que su estadía en Arroyito tenía fecha de vencimiento. Si el acuerdo hubiese llegado, su nombre se hubiera ganado un lugar en esa pequeñísima lista de técnicos que pudieron firmar un nuevo contrato. Ya formando parte de la historia de Central, el nombre de Diego Cocca se pasó a la otra lista, muchísimo más nutrida por cierto, en la que se encuentran los entrenadores que llegaron, dirigieron, pero no se mantuvieron en el cargo.

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