Un joven de 18 años fue procesado por el robo a una distribuidora de bebidas y el posterior homicidio de su cómplice, a quien mató cuando se le disparó el arma mientras huían en moto. Así se resuelve gran parte de un confuso y desgraciado episodio ocurrido en agosto por el cual, además del acusado, estuvo preso un amigo del ladrón muerto quien fue sobreseído por el juez de Instrucción Juan Andrés Donnola.
La tarde del 25 de agosto, cerca de las 15.30, dos jóvenes en moto asaltaron a tres hombres en la puerta de la distribuidora de bebidas Luvimar, en San Nicolás y Amenábar. Minutos antes Nicolás S. había llegado al lugar con un amigo a comprar unas latas de cerveza para abastecer un baile que organizaba esa noche. El comercio no trabaja los días domingos pero ese día su dueño Omar G. fue sólo para concretar esa venta.
Cuando los clientes se aprestaban a irse con la mercadería y el dueño cerraba el portón aparecieron dos jóvenes en una moto Honda CG Titán negra. El que iba como acompañante se bajó y abordó a los tres hombres a punta de pistola.
Al dueño de Luvimar le sustrajo los 2.900 pesos en efectivo que acababa de cobrarle a su cliente. A éste le robó otros 3.000 pesos. Y el acompañante de Nicolás, Hugo R., también sufrió la sustracción de la billetera con documentos y 900 pesos.
Escape fatal. En medio del atraco una de las víctimas alcanzó a alertar a un vecino para que llamara a la policía. Mientras tanto, concretado el robo, los ladrones se dispusieron a huir a toda velocidad. Entonces todos contemplaron azorados un final inesperado: el conductor de la moto perdió el control del rodado y se escuchó una detonación.
"Quiso hacer como willy para acelerar y salir más rápido pero perdió el equilibrio y cayó. Se oyó una explosión y quedó tirado en el piso", narró uno de los asaltados, que vio cómo el ladrón que estaba armado empujaba a su cómplice y huía con la moto y el botín. Ezequiel "Checho" Rocha, de 29 años, quedó tendido en la calle con una bala en la cabeza que le había ingresado por el ojo. Moriría el 31 de mayo.
Mancha. Según se reconstruye en el fallo, el ladrón que logró huir fue hasta la casa de Rocha y le dijo a su concubina "a tu marido le pegaron". Inmediatamente y muy nervioso, sin siquiera apagar el motor, Lautaro Adrián Fernández dejó la moto tirada en la vereda y se esfumó.
La mujer de Rocha, que estaba con amigos esperando que Checho volviera —dijeron no saber adónde había ido— para ir al parque, fue al lugar donde había sido baleado. Un joven que estaba con la familia, Gustavo Francia, decidió acompañarla. Pero antes fue a levantar la moto que Fernández había dejado tirada a unos metros de la casa. Entonces se manchó la ropa con sangre de su amigo herido que había en el tanque de nafta.
Pero cuando llegó, en otra moto, a la escena del hecho en compañía de la mujer de su amigo la policía no le creyó. Así Francia, de 19 años, quedó detenido acusado del robo y lo que seis días más tarde se convertiría en homicidio.
Dos días después del hecho sería arrestado Fernández, a quien se le incautarían dos pistolas calibre 22.
Al ser indagado por su presunta participación en el hecho, Fernández negó todo. La misma imputación —y otra más por encubrimiento— se realizó a Francia, quien también se desvinculó del hecho.
Pruebas. El juez Donnola analizó pruebas y testimonios para emitir una resolución. Primero dio por probado que el crimen había sido cometido por el ladrón que estaba armado ya que no había otras armas en la escena.
Luego, si bien dijo que el descargo de Francia sobre cómo se había manchado con sangre del ladrón muerto dejaba lugar a dudas, el juez admitió que esa versión se fue corroborando a partir de datos que culminaron con la detención de Fernández, cuya situación se complicó cuando se comprobó que una de las armas incautadas en su casa había ocasionado la muerte de Rocha.
En este contexto, el juez encontró elementos suficientes para que Fernández sea llevado a juicio acusado de tres delitos: la coautoría de un robo por el uso de arma de fuego y la autoría de un homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego y de una portación de arma de uso civil. En tal sentido, el magistrado ordenó que permanezca detenido.
En ese marco, por otra parte, Donnola dictó el sobreseimiento de Francia quien "no participó en el robo a la distribuidora y por ende tampoco puede achacársele el haber dado muerte a Rocha".
Sin embargo, para el magistrado no quedó muy claro que este joven no haya cometido un acto de encubrimiento ya que la moto con la que se había cometido el atraco apareció horas después lejos de la casa de Rocha. Por ello le dictó una falta de mérito respecto de ese delito, lo que implica que no está totalmente desvinculado de la causa en ese aspecto.