En un aleccionador recordatorio sobre los riesgos que corren, el "reinado" de la ganadora del concurso Miss Sinaloa llegó a su fin el mes pasado cuando fue arrestada con su novio contrabandista, en una camioneta llena de armas y dinero. Ayer fue liberada porque las acusaciones no tuvieron méritos.
Unos días antes, la ex amante de un capo de la droga fue encontrada muerta dentro del baúl de un coche, con heridas con forma de "Z" (marca del grupo de sicarios de un cártel rival) en los senos, estómago y glúteos.
"El riesgo está". "Es peligroso involucrarse con esa gente. El riesgo está para cualquier niña bonita", dijo Juan Manuel Alvarado, director de una agencia de modelos, entrevistado en su oficina repleta de trofeos y fotos montadas en marcos con diseños de piel de leopardo, en Culiacán, la capital de Sinaloa.
Los sinaloenses dicen que su llamativa belleza se debe a sus ancestros indígenas que se mezclaron con colonos franceses, alemanes y griegos, y en el estado abundan las historias de narcos cortejando chicas en pequeños pueblos, invitándolas a fiestas en ranchos y hasta secuestrándolas a punta de pistola.
Pero ahora la novedad es que cada vez son más y más las mujeres asesinadas dentro de una guerra que costó la vida a unas 5.700 personas el año pasado en México.
"Yo nunca les dejo ir a eventos privados, ir a ranchos o dar sus números de teléfono. No les dejo fuera de mi vista", dijo Alvarado, dirigiéndose con mirada protectora a tres de sus modelos.
En las calles, la presencia de los cárteles es obvia en las flamantes camionetas con cristales ahumados y sin placas, las casas de seguridad en la zona, y negocios como clínicas de cirugía plástica y boutiques, que los pobladores locales dicen son usadas para lavar dinero.
La moda narco. Los ejemplos más ostentosos son los mausoleos erigidos en los cementerios en honor de las víctimas de la guerra del narcotráfico.
Con ventanas, aire acondicionado y cuartos para que la familia pueda lamentarse cómodamente, están repletos de retratos gigantes, globos de fiesta y juguetes a escala de los autos y armas favoritos de la víctima.
La riqueza que derraman los capos en la zona, especialmente en comunidades rurales, les ayuda a ganarse el respeto de los sinaloenses mayores, y de los jóvenes que ven en la estética narco, como las botas de piel de avestruz, las gemas de imitación y los pendientes de oro, el último grito de la moda.
Pero ahora la novedad es que cada vez son más y más las mujeres asesinadas dentro de una guerra que costó la vida a unas 5.700 personas el año pasado en México.
"Yo nunca les dejo ir a eventos privados, ir a ranchos o dar sus números de teléfono. No les dejo fuera de mi vista", dijo Alvarado, dirigiéndose con mirada protectora a tres de sus modelos.
En las calles, la presencia de los cárteles es obvia en las flamantes camionetas con cristales ahumados y sin placas, las casas de seguridad en la zona, y negocios como clínicas de cirugía plástica y boutiques, que los pobladores locales dicen son usadas para lavar dinero.
La moda narco. Los ejemplos más ostentosos son los mausoleos erigidos en los cementerios en honor de las víctimas de la guerra del narcotráfico.
Con ventanas, aire acondicionado y cuartos para que la familia pueda lamentarse cómodamente, están repletos de retratos gigantes, globos de fiesta y juguetes a escala de los autos y armas favoritos de la víctima.
La riqueza que derraman los capos en la zona, especialmente en comunidades rurales, les ayuda a ganarse el respeto de los sinaloenses mayores, y de los jóvenes que ven en la estética narco, como las botas de piel de avestruz, las gemas de imitación y los pendientes de oro, el último grito de la moda.
En la fotografía que tomó la policía al momento de fichar a la Miss Sinaloa, Laura Zúñiga, una mujer de 23 años con penetrantes ojos negros y torneada figura, se le puede ver usando un juego de aretes Chanel.
Otra belleza sinaloense, Zulema Yulia Hernández, con su voz ronca y hermosa piel, capturó la atención del capo de la droga Joaquín "El Chapo" Guzmán, mientras ambos se encontraban encarcelados en la década de 1990.
Una vez fuera de la cárcel, ella llevó una vida glamorosa trabajando para la banda de Guzmán, el cártel de Sinaloa, pero todo tuvo un horrible final en diciembre cuando fue asesinada y abandonada en un automóvil cerca de la ciudad de México.
Las heridas con forma de "Z" sugieren que su asesinato fue obra de Los Zetas, sicarios del cártel del Golfo.
"Durante años hubo códigos, la familia era respetada; pero los están rompiendo. El año pasado vimos muchas más mujeres muertas", dijo el editor de un periódico de Culiacán.
"Hay venganzas. Se ajustan cuentas. Una manera de golpear al rival es matar a la mujer que más ama", dijo por su parte Ricardo Ravelo, un veterano reportero especializado en temas del narcotráfico del semanario Proceso.
Los riesgos no impidieron que Emma Coronel, ganadora de un concurso de belleza de 18 años, se casara con Guzmán en el 2007, no mucho tiempo después de que éste escapara de la cárcel donde fue amante de Zulema.
Reinas intocables. "Caen en el encanto de la idea de que tener un narco significa una nueva vida de lujo", dijo Martín Meza, alcalde de Badiraguato, donde nació Guzmán. "Les dan una vida de reina pero después esas mujeres se vuelven intocables", agregó.
En el lugar abundan las historias de hombres asesinados por coquetear con la novia de algún narcotraficante, o de colegialas aterrorizadas al recibir un arreglo floral caro en su salón de clases.
"Es bastante difícil decir que no de buena manera, para que te entiendan y evitar que se enojen. Te da mucho miedo", dijo al diario Reforma Rosa María Ojeda, otra reina de belleza de Sinaloa, quien fue pretendida por un narcotraficante durante meses luego de que ganara un concurso en el 2006.
Se están rompiendo códigos. El año pasado vimos muchas más mujeres muertas".
En la fotografía que tomó la policía al momento de fichar a la Miss Sinaloa, Laura Zúñiga, una mujer de 23 años con penetrantes ojos negros y torneada figura, se le puede ver usando un juego de aretes Chanel.
Otra belleza sinaloense, Zulema Yulia Hernández, con su voz ronca y hermosa piel, capturó la atención del capo de la droga Joaquín "El Chapo" Guzmán, mientras ambos se encontraban encarcelados en la década de 1990.
Una vez fuera de la cárcel, ella llevó una vida glamorosa trabajando para la banda de Guzmán, el cártel de Sinaloa, pero todo tuvo un horrible final en diciembre cuando fue asesinada y abandonada en un automóvil cerca de la ciudad de México.
Las heridas con forma de "Z" sugieren que su asesinato fue obra de Los Zetas, sicarios del cártel del Golfo.
"Durante años hubo códigos, la familia era respetada; pero los están rompiendo. El año pasado vimos muchas más mujeres muertas", dijo el editor de un periódico de Culiacán.
"Hay venganzas. Se ajustan cuentas. Una manera de golpear al rival es matar a la mujer que más ama", dijo por su parte Ricardo Ravelo, un veterano reportero especializado en temas del narcotráfico del semanario Proceso.
Los riesgos no impidieron que Emma Coronel, ganadora de un concurso de belleza de 18 años, se casara con Guzmán en el 2007, no mucho tiempo después de que éste escapara de la cárcel donde fue amante de Zulema.
Reinas intocables. "Caen en el encanto de la idea de que tener un narco significa una nueva vida de lujo", dijo Martín Meza, alcalde de Badiraguato, donde nació Guzmán. "Les dan una vida de reina pero después esas mujeres se vuelven intocables", agregó.
En el lugar abundan las historias de hombres asesinados por coquetear con la novia de algún narcotraficante, o de colegialas aterrorizadas al recibir un arreglo floral caro en su salón de clases.
"Es bastante difícil decir que no de buena manera, para que te entiendan y evitar que se enojen. Te da mucho miedo", dijo al diario Reforma Rosa María Ojeda, otra reina de belleza de Sinaloa, quien fue pretendida por un narcotraficante durante meses luego de que ganara un concurso en el 2006.