El gobierno chileno dijo ayer que terminó “exitosamente” la primera fase de recuperación física de los 33 mineros. “Les dimos medicamentos, medimos su presión, pulso, temperatura, circunferencia abdominal todos los días. También les administramos vacunas y logramos un flujo adecuado de agua y nutrientes”, resumió el ministro de Salud, Jaime Mañalich.
Agregó que ahora, y dado que los mineros deberán estar tres a cuatro meses bajo tierra hasta su rescate, comenzará una “fase de estabilidad”. Pero admitió que esa estabilidad no es sinónimo de normalidad.
“Es una situación única tener que pensar en tres meses en que los mineros van a tener que vivir en su campamento subterráneo en condiciones de extremo aislamiento y dependiendo del mundo exterior a través de un conducto que mide 700 metros de largo y ocho centímetros de diámetro”, dijo.
Mañalich, quien calificó la permanencia de los mineros bajo tierra como una “epopeya”, agregó que las condiciones de humedad que enfrentan los trabajadores son negativas para su salud.
“Pueden darse epidemias o microepidemias muy graves. Tenemos que preverlas y ser estrictos en no producir un disturbio desde afuera en el ambiente en que están viviendo”, explicó.































