Un chichón es cosa seria. Pragmatismo de la naturaleza que pone flor de bulto en la cabeza del niño para que la madre sepa que un golpe en la cabeza es de cuidado. Y el chichón dura. Y mientras tanto pasa de amarillo a verdecito. Y cuando uno no ve la hora que desaparezca, se pone morado. Para irse a lo grande y que la madre no se olvide. Cuidar la cabeza al niño es cosa seria. Hay niños inquietos, traviesos, precipitados al riesgo, y hay madres distraídas, descuidadas, desinteresadas. También hay excepciones y eventualidades. Preocupantes son los chichones en serie. Algo falla. Y aunque el chichón lo lleva el niño, está en la frente, a la vista de todos, y por algo es. Mayor atención y cuidados, más otras personas a cargo, y siempre se lo deberá instruir más al niño, enseñarle que lo que le duele es por un golpe. Que debe caminar y no correr, jugar y no enloquecer, obedecer a quien lo cuida. Deberá cuidarse e ir midiendo mayores riesgos. Un chichón a tiempo puede enseñar muchísimo. Un mimo consuela, pero debe aprender por su bien. Habrá que darle importancia, pues lo próximo podrían ser contusiones, roturas. Una cabeza rota son palabras mayores. ¿Podría el gobierno hacer un excelsísimo esfuerzo en entender que desde el pueblo se lo ve lleno de chichones y muchos, muy preocupados, hicimos lo que creíamos debíamos hacer en las elecciones?





























