Israel concedió ayer una visa de entrada "sin precedentes" a una ciudadana siria para que realice una visita familiar en los Altos del Golán, ocupados desde 1967 por el estado hebreo.

Israel concedió ayer una visa de entrada "sin precedentes" a una ciudadana siria para que realice una visita familiar en los Altos del Golán, ocupados desde 1967 por el estado hebreo.
Hala Assad Zaidan vive en la localidad drusa bajo control israelí de Mas`adah. Se encuentra a tan sólo cuatro kilómetros de su hermana enferma, de 78 años, residente en Hadar —lado sirio del Golán—, pero ambas llevan 43 años sin verse.
Justo el tiempo que transcurrió desde que Israel ocupó los Altos del Golán en la guerra contra Siria de 1967, a partir de lo cual Israel prohibió la entrada a ciudadanos sirios.
La decisión anunciada ayer es la primera excepción en 43 años de ocupación.
Tras obtener un permiso excepcional del Ministerio de Interior israelí, Zeidan pasará a través del puesto de control de Kuneitra en los próximos días para ver a su hermana, enferma terminal.
Según afirmó a medios israelíes el propio ministro de Interior israelí, Eli Yishai, "la decisión fue tomada en el marco de los deberes morales y religiosos judíos".
Desde la ocupación en 1967, unos 23.000 árabes sirios viven en cuatro comunidades del Golán, la mayoría de ellas drusas y todas rodeadas por unos 19.000 judíos repartidos entre 32 asentamientos.
Desde que Israel y Siria se declararon estados enemigos, ciudadanos israelíes y sirios tienen prohibida la entrada al país vecino.
Y en 1981, Tel Aviv adoptó una ley por la que anexó oficialmente los Altos del Golán al país.
Sólo los ciudadanos drusos con residencia en Israel pueden obtener permisos para realizar estudios en Damasco.
Al anexarse el territorio, cientos de familias sirias quedaron divididas en el Golán. (Télam)
Megáfonos
Como si se tratara de una ficción cinematográfica, a pesar de contar con internet en los últimos años, los drusos que vivían bajo ocupación israelí en los Altos del Golán siguen utilizando megáfonos para comunicarse con sus familiares que habitan en el lado sirio, desde la llamada “Colina de las voces” .




