El pasado viernes al mediodía, me robaron mi portafolios con todas las cosas que un docente puede llevar en él y que hacen a su tarea. Fue cuando abordaba el colectivo para llegar a mi trabajo. Reponer anteojos y demás pertenencias es demasiado para un sueldo de docente primario. Pregunto: ¿hasta cuándo el padecimiento de los trabajadores? ¿Cuál es el límite para que las autoridades provinciales encargadas de protegernos se hagan cargo de estas situaciones que se producen a diario? Demás está decir que perdí mi día de trabajo, ya que tuve que cambiar las cerraduras de mi casa y mi presión arterial no era la adecuada para estar frente
al grado.





























