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Francisco: "Escuchemos los gritos de los que sufren por culpa de la violencia"

El máximo pontífice de la iglesia católica imploró a los gobiernos asistencia para los pobres y los perseguidos por el terrorismo y las guerras en todo el mundo. 

Sábado 05 de Octubre de 2013

El Papa llamó ayer a los cristianos a convertirse en un "instrumento de la paz" durante su visita a la localidad italiana de Asís, en Umbría, de la cual era oriundo San Francisco de Asís, del que Jorge Bergoglio adoptó su nombre pontificio. "Escuchemos los gritos de los que lloran, sufren y mueren por culpa de la violencia, el terrorismo y la guerra, en la Tierra Santa que tanto amaba el santo Francisco, en Siria, en Cercano Oriente, en el mundo", pidió durante la misa que ofició ante unos 100.000 fieles.

Los cristianos deben ser "instrumento de la paz" entre los seres humanos y con la naturaleza, afirmó Francisco. "Cuidemos la creación, no seamos instrumento de la destrucción", agregó.

El Papa comenzó ayer su visita, que coincidió con el día de San Francisco de Asís, aclamado por los fieles. Tras reunirse con pobres, niños discapacitados, enfermos y personas sin techo, a los que saludó uno a uno, hablándoles, acariciándolos y abrazándolos, rezó ante la tumba de San Francisco. También comió con personas carenciadas en un comedor de Caritas, entre otras actividades.

También rindió homenaje a los cientos de inmigrantes africanos muertos en el sur de Italia anteayer. "Hoy es un día de lágrimas", proclamó al recordar a las víctimas del naufragio frente a la isla siciliana de Lampedusa, en el que murieron 130 personas y unas 200 fueron declaradas desaparecidas.

Al mundo "no le importa si la gente debe huir de la esclavitud, del hambre, buscando la libertad y mueren como ayer (por anteayer) en Lampedusa", lamentó el Francisco, al recordar a los indocumentados fallecidos, la mayoría de ellos eritreos y somalíes, que huían del hambre y la guerra.

En la sala donde Francisco de Asís se despojó en el siglo XIII de sus ropajes de joven rico hasta quedar desnudo, Francisco se reunió con los pobres de la ciudad para pronunciar un discurso sobre la necesidad de austeridad dentro de la Iglesia, a la que desea "pobre y para los pobres".

El Papa jesuita aprovechó su visita a la ciudad del santo italiano que ha inspirado el nombre de su pontificado para pedir por la paz en el mundo, condenar la violencia, las guerras y los conflictos que sacuden Siria y el Oriente Medio.

Desde un altar de madera, rodeado de varios obispos y de los ocho cardenales que lo asesoran en la reforma de la Iglesia, reiteró su pedido por la "paz y la armonía para el mundo".

Con ocasión ayer de la festividad del patrón de Italia, ilustró los valores de San Francisco, quien vivió en la pobreza, convirtiéndose además en emblema de la paz.

"La paz franciscana no es un sentimiento dulce. Ese San Francisco no existe. Ni una armonía panteísta con la energía del cosmos. Tampoco eso es franciscano", explicó el Papa.

"La paz de Francisco es la de Cristo: Amaos los unos a los otros. Este yugo sólo se puede llevar con humildad de corazón", agregó.

"El hombre está llamado a custodiar al hombre: que el hombre esté en el centro, no los ídolos que hemos creado", dijo.

Luego, en el santuario de San Damián, se recogió por largos minutos en oración en el lugar donde se dice que el santo escuchó la voz de Dios que le decía: "¡Francisco, vete y repara mi casa, que, como ves, está a punto de arruinarse toda ella!".

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