Albert Camus, premio Nobel de Literatura, es conocido no solo por su producción escrita cuyas obras más conocidas son "La peste" y el Extranjero", entre otras, sino por sus discusiones filosóficas con Jean-Paul Sastre acerca del existencialismo, corriente del pensamiento muy en boga en los 60. Sin embargo, no lo es tanto por su pasión por el fútbol. Antes de dedicarse a la literatura se desempeñó como arquero en un ignoto club de fútbol en Argel, su lugar de nacimiento, donde tuvo una actuación discreta. Hubiera querido ser un futbolista profesional, pero sus condiciones técnicas no lo ayudaron. Entre sus dichos más comentados en relación al deporte mencionado fue cuando dijo, "lo mejor de los hombres lo aprendí en un partido de fútbol". Sin pretender ser un exégeta del escritor francés, se podría interpretar que las más altas virtudes (como las miserias) del ser humano pueden aparecer en la práctica de un deporte colectivo o individual. Todo deporte que se precie como tal, propende a elevar el espíritu, el aspecto físico y mental de quién lo practique, aunque hay excepciones. Pero en opinión de quién escribe, "lo mejor y peor de los hombres" suelen aflorar en todas las acciones y manifestaciones del ser humano.























