Si el gobierno transmite a la sociedad información o datos viciados, el primer responsable es el presidente, que debe impedirlo porque su responsabilidad es la lealtad con la ciudadanía. No hacerlo es una hipocresía y el delito de falsear la información pública oficial debe penalizarse. El precio de las materias primas enriqueció a los países productores. Los presidentes argentinos, desde el golpe que derrocó a De la Rúa, lo ignoraron, atribuyendo el auge económico al "modelo político", que es incoherente y el primer responsable de la crisis que hoy sufre la población. Ahora señalan como culpables a los países más avanzados por transmitirnos sus problemas. Es el reino del rebuzno. Es difícil encontrar algún organismo estatal que preste bien sus servicios: no existe control de gestión; el ferrocarril está desquiciado; la infraestructura se deteriora; la educación sigue malográndose; la seguridad es un reclamo nacional. El presidente es responsable de las graves falencias nacionales y además del déficit energético por su grotesca política de precios, su incapacidad de control y de expropiar a YPF violando la Constitución, con lo que no resolverá el tema. El presidente debe ser idóneo para el cargo, una persona honesta en sus conductas, respetar las leyes, las libertades y los derechos ciudadanos.























