Sigo con atención todos los informes periodísticos sobre el cierre de la prestigiosa fábrica de aros de pistón PC, para motores de combustión. Tengo muchos años de mecánica del automóvil (hoy ya estoy retirado) y he usado este producto con preferencia y con resultado óptimo. Pero quiero entrar en el tema, con respeto y también con bronca, sobre el cierre de esta fábrica (tal vez ya quebrada). En especial, porque tengo noticias administrativas contables (la fuente no se revela, como dicen los noteros) de la falta de lealtad laboral de muchos de sus obreros, entre los que hay también buenos y cumplidores. Sé de buena fuente que últimamente la falta al trabajo diario de los perezosos superaría el 20 por ciento de la planta. ¿Qué fabrica puede aguantar dicha anormalidad? También les pregunto a los dirigentes gremiales que hoy se rasgan las camisas porque sus afiliados se quedan sin trabajo: ¿por qué antes no vieron esta anormalidad e intentaron corregir los faltazos de sus compañeros y solamente se ocupaban de los leoninos contratos laborales? Aclaro que fui dirigente gremial empresario con muchas reuniones en el Ministerio de Trabajo de la Nación.





























