Están los físicos por develar la que llaman la partícula de Dios. ¿Será el origen de la vida misma?, con todo lo que ello representa la intriga que nos alienta a vivir, la de no saber de dónde venimos, hacia dónde nos dirigimos; son interrogantes que nos hacen desafiar los obstáculos terrenales que nos dan el handicap necesario para sortearlos. No será como todas aquellas cosas que mejor es ignorarlas para no quitarnos la ilusión desde el punto de vista científico. Es un gran adelanto sin lugar a dudas, lo cual me parece muy destacable, sólo que yo quisiera seguir en el terreno de la ignorancia; a esta altura me importa más el mundo que legaremos a nuestros hijos, dónde todavía la intolerancia de la gente y la ambición desmedida de los poderosos lleva al hombre a autodestruirse. ¿No será mejor inventar una máquina que pudiera ayudar a la gente a controlar las miserias con las que todos nacemos: egoísmo, avaricia, envidia, hipocresía, mentira, soberbia? Por lo menos una versión más humana del bosón de Higgs.























