El hallazgo de una billetera con documentación en el marco de un atraco a tiros contra un policía terminó con un trabajador municipal imputado de un robo que él afirma no haber cometido. El acusado, de 26 años, aseguró que la billetera le había sido sustraída dos horas antes del asalto al policía. Coincidencias como el auto gris en el que iban el ladrón y su cómplice, igual al vehículo del sospechoso, dejaron al trabajador en la mira. Pero al contrastar las evidencias con argumentos de la defensa —el acusado no tiene antecedentes delictivos y tiene trabajo fijo bien remunerado— hicieron que fuera liberado con reglas de conducta.
Al salir del Centro de Justicia Penal (CPJ) donde fue imputado la tarde del viernes Esteban B. fue recibido por amigos y allegados, entre ellos personas que trabajan con él en la Dirección de Parques y Paseos. Durante los próximos 90 días deberá cumplir con reglas de conducta ante la Justicia, además de pagar una fianza de 100 mil pesos. El caso, aún por resolverse, demuestra cuán relativa es la verdad cuando requiere de pruebas para imponerse entre la maraña de datos concretos cruzados con puntos de vista, percepciones y prejuicios que constituyen y determinan la vida cotidiana.
Dos horas
Dos atracos a mano armada ocurridos el lunes en un lapso de dos horas desembocaron en el arresto de Esteban B. El primero fue a las 19.30 en el parque Héroes de Malvinas de Ayacucho y Gutiérrez donde el empleado municipal estaba con su novia Roxana. “De repente aparece un auto gris cuya marca no recuerdo del que bajan dos personas. Uno me dijo «cumpa, tenés hora». Le dije que no, entonces sacó un arma, me apuntó y me dijo «bueno, dame la billetera». Se la entregué y se fueron por Gutiérrez hacia calle Buenos Aires”, afirmó Esteban cuando denunció el hecho al día siguiente.
Según afirmó, en la billetera negra que le sustrajeron tenía tres mil pesos, la licencia de conducir, póliza de seguro, los carnés de Iapos y de ATE, tarjeta de débito del Municipal y la cédula de su Peugeot 207 gris.
Dos horas después de ese atraco en el parque Héroes de Malvinas, el policía Jonatan Giménez fue asaltado por un hombre que le disparó no menos de cinco veces y le birló el celular. Según su denuncia, eran las 21.30 del lunes cuando volvía a su casa y en avenida del Rosario al 3100, en el cruce con pasaje Bruch, fue abordado por un hombre que vestía “prendas oscuras, gorrita con visera oscura y sin barbijo”. De contextura delgada, medía 1,60 metro y lo apuntó con un arma de fuego tipo revólver color oscuro.
“Me dijo «dame el celular, dame el celular»”, declaró el policía. “Intenté salir corriendo —continuó— y me disparó a los pies, sin impactarme. Seguí corriendo, me siguió disparando. Se me cayó el celular (un Motorola G20 azul) y cuando intenté agarrarlo y me identifiqué como personal policial, me efectuó otro disparo más, sin impactarme. Respondí la agresión disparando con mi arma reglamentaria Bersa Thunder. El tipo agarró mi teléfono y salió por Bruch al sur, efectuándome otro disparo. Luego intentó subir a un auto que estaba a mitad de cuadra, por el mismo pasaje, pero no pudo. El auto, un Peugeot 207 gris, frenó en Hilarión de la Quintana y el que me disparó pudo subir pero antes se le cayó una billetera”.
Según su denuncia, el policía tomó la billetera en la que halló la documentación de Esteban. Y se fue hasta la comisaría de la zona para denunciar el hecho y aportar como evidencia esa documentación y ocho vainas servidas que le entregó en mano una vecina. Según afirmó, estaba convencido de que el titular del DNI de la billetera era la persona que lo había asaltado y disparado.
Detalles
Ajeno al destino de su billetera, al día siguiente Esteban fue a la comisaría 15ª a denunciar el atraco. Hacía cerca de un mes que estaba con parte de enfermo y no iba al vivero de Moreno y 27 de Febrero donde trabaja desde hace diez años. Es que en octubre se tuvo que hacer un estudio por una gastroenteritis y, producto de la anestesia, se cayó de una camilla y se lesionó el hombro.
Pasó un día más y el miércoles, a partir de todos los datos hallados en la billetera que el oficial asaltado rescató del ladrón, efectivos policiales fueron hasta la casa de Esteban. Al llegar primero vieron estacionado su Peugeot 207, obviamente igual al requerido en cuanto a la descripción y patente. Momentos después vieron al hombre buscado junto a su novia a un costado del auto. Entonces se identificaron y les comentaron los motivos de la visita. El sospechoso brindó su versión y esgrimió en tal sentido la copia de la denuncia que había hecho el martes a las 9.15.
Desde la Fiscalía ordenaron requisar la vivienda, en la que no se hallaron armas ni celulares, como tampoco otros elementos de interés para la investigación. Sin embargo se ordenó secuestrar el Peugeot para ser peritado y también la detención de Esteban. “El auto estaba estacionado desde hacía un mes porque tenía un desperfecto”, comentó a este diario una amiga del acusado que ayer a la tarde estaba frente al CJP brindando su apoyo ante lo que consideraban una injusticia.
Argumentos
Sobre las 17 se llevó adelante la audiencia en la que el fiscal Iván Enríquez argumentó por qué consideraba a Esteban como el asaltante y esgrimió la evidencia en tal sentido. Para el acusador, el testimonio de Giménez se respaldaba en la actuación de los policías que dos días después “secuestraron el Peugeot 207 gris cuando el imputado y su pareja se disponían a subir” al vehículo.
El fiscal también dio crédito absoluto al “reconocimiento de la víctima de la persona cuya foto observa en la documentación que se cae a uno de los autores del hecho”.
Por el contrario, Enríquez no creyó en la versión del imputado acerca de que esa documentación se la habían robado dos horas antes del asalto al policía. “Es evidente que fue una maniobra tendiente a desvincularse de un hecho en el que había perdido su documentación personal. Obsérvese que recién al día siguiente hace la denuncia de ese supuesto robo sufrido por él. No llamó nunca, desde cualquier teléfono, al 911", sostuvo.
"Para colmo —continuó el fiscal— del testimonio de su pareja surgen contradicciones insalvables. Dijo que fue con el imputado al parque donde luego sufrieron el robo a pie, a tomar una coca. Su domicilio está a más de dos kilómetros del parque donde supuestamente le robaron. Dijo que el auto del imputado hacía tiempo que no lo usaban por problemas eléctricos, pero al momento en que lo detienen se disponían a subir al vehículo en cuestión”, expuso el fiscal, que ni siquiera creyó en la lesión por la cual el acusado tenía licencia laboral. “El cabestrillo en su mano derecha no es más que otra maniobra tendiente a desligarse de su responsabilidad en el hecho”.
Ante esa evidencia, fundamentalmente la coincidencia entre el auto descripto en el atraco y el del acusado, el defensor Carlos Varela se dedicó a exponer otras contradicciones para él vitales. Primero comparó a su cliente, más bien robusto y gordito, con la contextura delgada descripta por el policía sobre quien lo había asaltado. También desvirtuó la posibilidad de que el municipal haya podido disparar cinco o seis veces, como hizo el asaltante, con esa lesión en su brazo derecho. Y además presentó a cuatro o cinco personas dispuestas a atestiguar que al momento del atraco Esteban estaba en otro lado.
En ese marco, si bien aceptó la imputación del fiscal —robo calificado y portación ilegal de un arma que no fue encontrada— el juez resolvió la libertad con restricciones para el acusado, que en los próximos tres meses deberá concurrir una vez por semana a firmar en la Oficina de Gestión Judicial. Tampoco podrá mudarse y deberá pagar antes del miércoles una fianza de 100 mil pesos.
Flotando inútil
Resuelta la situación bajo los parámetros judiciales, el joven pudo volver a su casa aunque acusado de un robo. Justo él que había sido asaltado. ¿Podrá la Justicia establecer en los próximos tres meses qué pasó el lunes? Si hubo un hombre que le robó la billetera a una persona y luego la perdió mientras le robaba a otra, ¿será apresado alguna vez? ¿Quedará pendiente nada menos que saber la verdad? “Es que la verdad no sirve para nada acá”, concluyó una fuente allegada al caso con años en los estrados judiciales.