Los familiares de una joven de 18 años denunciaron que su hija, embarazada de siete meses y medio, estuvo en riesgo de vida por falta de oxigeno en el Hospital Roque Sáenz Peña, donde acudió un día antes de Navidad por fuertes contracciones. Debido a la falta de ese insumo, fue trasladada de urgencia al Hospital Centenario, donde le practicaron una cesárea y permaneció ocho días en terapia intensiva al borde de la muerte. La paciente y su bebé ahora se recuperan, pero temen por las secuelas físicas de ambos. En la Secretaría de Salud confirmaron que ya se iniciaron las administraciones sumarias para deslindar responsabilidades.
María Eugenia Sánchez, de 18 años, ingresó el 23 de diciembre último a la guardia del efector municipal de la zona sur con fuertes contracciones. Todo hacía suponer que se trataba de un parto prematuro, pero los médicos determinaron que los dolores se debían a una infección urinaria y decidieron dejarla internada.
El estado de salud de la paciente empeoró con una hinchazón generalizada y vómitos, y comenzó a quejarse porque no podía respirar con normalidad. A tal punto que la misma madrugada de la Nochebuena le rogó a su madre que la sacara de la habitación, porque se quedaba sin aire.




























