La escuela primaria de Sandy Hook, en la localidad estadounidense de Newtown, siguió ayer despidiendo a las víctimas de la masacre perpetrada el viernes por un joven de 20 años, entre ellas 20 niños, mientras crece en Estados Unidos el apoyo a una legislación más estricta para el control de armas.
En Washington, varios senadores se expresaron dispuestos a negociar un endurecimiento de las leyes.
Ayer fueron sepultados en Newtown, en el estado norteamericano de Connecticut, dos niños de seis años muertos en la masacre, Jessica y James. Anteayer fueron enterradas otras dos víctimas, dos varones.
Cientos de personas participaron en los funerales, en los que no están permitidas las cámaras. "Cuando uno ve esos pequeños ataúdes se le parte el corazón", dijo el gobernador de Connecticut, Dan Malloy.
Adam Lanza mató a 26 personas, entre ellas 20 niños, y luego se suicidó. Su madre fue hallada muerta en su casa. Según informó la cadena CNN, citando a círculos policiales, la mujer fue hallada en su casa, en la cama, con cuatro balazos en la cabeza. Aún se desconocen los móviles de la masacre.
La Sandy Hook Elementary School sigue cerrada. En cambio, el resto de las escuelas de la ciudad volvió a abrir sus puertas. "Por difícil que sea, debemos seguir", dijo una maestra de secundario al canal MSNBC.
En Washington, la senadora demócrata Dianne Feinstein anunció para enero un nuevo intento en el Congreso por prohibir las armas de asalto. El autor de la masacre usó una arma de ese tipo en su ataque. Según la policía, disparó cientos de tiros. Sus víctimas presentaban hasta 11 heridas de bala cada una.
También el presidente Barack Obama está a favor de prohibir las armas de asalto. Durante el servicio celebrado en Newtown la noche del domingo en honor a las víctimas pidió pasos para enfrentar la violencia: "Estas tragedias deben terminar". En los últimos años, los intentos por limitar el uso de armas en Estados Unidos no tuvieron ningún éxito en el Congreso. La mayoría de los republicanos está en contra, pero también algunos demócratas. Esto se debe en gran parte a la presión que genera la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que cuenta con cuatro millones de miembros.
Joe Manchin, senador del estado de West Virginia y miembro durante años de la NRA dijo ayer que la masacre le hizo pensar y afirmó que es hora de hablar de una prohibición de las armas de asalto. El senador Mark Warner, de Virginia, un cazador y dueño de armas entusiasta, se expresó en el mismo sentido.
Asociación del Rifle. Por su parte, la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos se pronunció ayer por primera vez después de la masacre del viernes, que desató un debate en el país sobre el control de armas. "La Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos está formada por cuatro millones de madres y padres, hijos e hijas, y estábamos shoqueados, apenados y con el corazón roto por las noticias de la espantosa e insensata matanza de Newtown", señaló la agrupación. Para explicar que el comunicado no se produjo sino cuatro días después de la tragedia que conmocionó al país, la NRA señaló que quería dejar "tiempo para lamentar, rezar y realizar una vasta investigación de los hechos antes de comentarlos".
La organización ha sido criticada por no hacer declaraciones después de que se produjera la masacre, que llevó a que los detractores de la legislación de control de armas vigente en Estados Unidos elevaran fuertes protestas. La NRA, que asegura que la posesión es un derecho ciudadano garantizado por la Constitución del país, convocó este viernes una conferencia de prensa.
En tanto, el inversor financiero Cerberus quiere vender su participación en el fabricante de armas que produjo el fusil de asalto usado en la matanza. "No es nuestra tarea meternos en el debate por el control de armas. Eso es cosa de los legisladores", explicó ayer la empresa en Nueva York. "Pero hay algo que podemos hacer como empresa. Por eso implementamos un proceso para separarnos de nuestra participación en el Freedom Group". Una serie de fabricantes de armas, entre ellos Bushmaster Firearms International, pertenece al Freedom Group. Bushmaster fabrica una variante civil del fusil de asalto AR-15 que permite una alta secuencia de tiros.