La censura china eliminó de internet una película de animación de apenas tres minutos “Pequeño conejo sé valiente”, por su posible lectura política.
Con motivo del Año Nuevo chino, surgió esta cinta, una brutal sátira de una revuelta sangrienta de conejos oprimidos contra poderosos tigres, insinuando sin duda alguna los funcionarios comunistas en el poder y el pueblo llano.
El video ilustra el escándalo por el que 300.000 bebés se envenenaron con leche adulterada, el derribo de casas, una persona que decide quemarse a lo bonzo y una represión policial. Muestra como los funcionarios de mayor rango se salvan de un incendio mientras que los niños mueren.
Al final los conejos se rebelan, muerden a los tigres hasta que acaban con ellos. El video de tres minutos se ha difundido a toda velocidad en internet y ahora se puede ver en YouTube, que desde China no se puede seguir.
Ha registrado más de 130.000 descargas y numerosos comentarios indignados.
Esa indignación refleja la falta de confianza en las clases dirigentes. El hijo de un policía que conducía ebrio, atropelló a una estudiante. El joven intentó eludir los cargos y arengó: “Denúncienme si se atreven. Soy hijo de Li Gang”. Pero la condena pública hizo que el joven de 23 años fuese condenado el viernes pasado a seis años de prisión.
En otro caso, la principal autoridad de un pueblo, que se opuso a una expropiación de terreno, acabó atropellado por un camión en extrañas circunstancias. La policía negó que la víctima hubiese sido empujada por unos matones para ser atropellada, como aseguraron varios testigos.




























