Ya no hay dudas de que la continuidad le está viniendo al pelo a César Delgado. Si hay a quien el hincha está esperando ver en su máximo esplendor es al Chelito. Le falta el gol. Tal vez un mayor desequilibrio, pero está transitando todos los pasos que se presentan como indispensables. Ayer le alcanzó para ubicarse un escalón por encima del resto. Con una claridad conceptual de la que sólo futbolistas así pueden hacer gala.

















