Central ha hecho un muy buen campeonato porque terminó ubicado entre los primeros cuatro lugares, y si no mereció la calificación de excelente es porque no sumó tres puntos más, con lo cual hubiera ascendido directamente. Y eso ocurrió porque impensadamente defeccionó en los últimos partidos y dilapidó las claras chances que tuvo, chances que el equipo se había ganado con gran esfuerzo y con total justicia. Los mismos hombres que en una seguidilla de triunfos habían colocado al equipo en la punta del torneo, son ahora defenestrados impiadosamente, y los que antes eran los mejores ahora son los peores, y no son así las cosas, ninguna de las dos son ciertas. Creo que casi todo el equipo defeccionó estos últimos partidos y estoy convencido que el director técnico también cometió errores, pero en cualquier caso serán cosas para analizar luego del próximo domingo, cuando imagino un final feliz con Central en la A, que es donde debe estar. Esperamos una buena actuación de los jugadores -aunque algunos carezcan de jerarquía, como se ha dado en adjetivizar por allí-, pero que dejen todo en la cancha por Central, cosa que me parece que siempre han hecho, y estoy seguro que lo seguirán haciendo, porque creo que son profesionales honestos y muchos de ellos son hinchas, como nosotros. A los jugadores que tengan el honor y la responsabilidad de defender la gloriosa camiseta en estas dos finales, les digo: tienen la posibilidad de alcanzar la gloria, ¡háganlo! A la gran hinchada: no pido que idolatremos al equipo, no, pero alentemos con todo el fervor que siempre ponemos, y nada más que eso. ¡Vamos canallas!























