Un helicóptero militar que participaba de los operativos de rescate de las víctimas de las lluvias en la región serrana de Río de Janeiro se accidentó ayer en Nova Friburgo, una de las ciudades afectadas por las tormentas que provocaron varios deslaves que arrasaron numerosos pueblos.
El Ejército investiga las causas del accidente, del que no hubo que lamentar heridos. Todavía no se sabe si la aeronave, en la que viajaban cinco ocupantes (militares y voluntarios de la Cruz Roja), se precipitó a tierra o si tuvo que realizar un aterrizaje forzoso.
El número de víctimas fatales por las lluvias llegó ayer a 765, mientras los damnificados rondan los 15.000, al tiempo que miles de niños y adolescentes se quedaron sin hogar.
Sólo en Teresópolis, una de las ciudades más afectadas por la tragedia, unos 2.982 niños y adolescentes están en los refugios destinados a las víctimas o en casa de familiares.
La Fuerza Nacional continúa con los trabajos de búsqueda de cuerpos y también de sobrevivientes que puedan estar todavía enterrados bajo el lodo y los escombros, o aislados a la espera de socorro. Un bombero especializado en rescates, que participa de las búsquedas, estimó que sólo en Campo Grande, uno de los barrios de Teresópolis más devastados por las avalanchas, debe haber más de cien cuerpos enterrados bajos los escombros.
Esa posibilidad fue admitida también por el vicegobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezo.
“Estamos llegando a todas la áreas afectadas. A algunas por aire, pero a la gran mayoría por tierra. Conseguimos llegar a (el barrio) Village, donde según relatan sus habitantes, hay más de 20 automóviles enterrados”, informó Pezo. l (DPA)





























