Tengo 77 años y he venido observando que en la UNR se han ido produciendo cambios en sus planes de estudio. Por ejemplo los estudiantes de medicina desde cierto año practicaban con cadáveres o bien por equipos concurrían a hospitales con su profesor para practicar con internos. Hoy cursan seis años de teóricos y luego el medicato, creo que esto último bien. Lo raro se produce en la Facultad de Derecho donde parece haber una carrera de defensores de asesinos convictos y confesos. Dos casos patéticos los da La Capital en ediciones pasadas. El primero es el caso de un joven, borracho o drogado, que asesina a dos jóvenes normales y para completar su horrenda obra lleva sobre el capot a una de ellas, frena de golpe, la chica cae, entonces da marcha atrás y para completar su obra le pasó el vehículo encima para terminar a la perfección su tarea. Posteriormente y cobardemente conjugando el verbo que es su apellido, se pira con la colaboración de alguien del país (¿quién habrá sido el benefactor?) o cómplice, que es el que debiera cumplir la condena, pero yo sé que debe estar sufriendo por lo hecho. Ahora el "abogado defensor" pide que la causa sea dada de baja, creo que debe existir buena plata de por medio. Ahora ocupémonos del tema que apareció un jueves, de acuerdo a los abogados defensores, a un pseudo ser humano se le deben dar trabajos comunitarios por haber sido víctima de un engaño manejando a 136 kilómetros por hora y con el 2 por ciento de alcohol en sangre y lo acusan de haber asesinado a dos jóvenes y haber dejado en estado vegetativo a otra. Yo no soy profesional pero para mí ambos tendrían que vivir engrillados contra la pared el resto de sus vidas. Pero puedo estar confundido, como dicen que el único que nos puede quitar la vida es Dios.





























