Bolivia prepara el recurso contra la Convención de 1961 de Naciones Unidas que prohíbe masticar coca, anunció ayer su presidente, Evo Morales, en su encuentro anual con el cuerpo diplomático acreditado ante su gobierno. “Estamos explorando otro camino que es la denuncia de la Convención de 1961, es un derecho que tienen los Estados. Vamos a apelar a este derecho, a este mecanismo que nos permita hacer reconocer el uso tradicional de la hoja de coca”, anunció a los diplomáticos extranjeros en uno de los salones del Palacio Quemado, de La Paz.
También aclaró que la actual campaña de Bolivia es a favor del masticado de coca, práctica milenaria en los Andes bolivianos, y no por la despenalización de la planta de coca. “Nunca hemos pensado en la despenalización de la planta de coca sino en el uso tradicional de la coca. En algunos países se ha confundido que estaríamos contra la despenalización de la planta de coca”, advirtió.
Si Bolivia no consigue que hoy se apruebe la enmienda a la convención de 1961 de la ONU, llevaría el tema al Consejo Económico y Social de la ONU (Ecosoc) que podría convocar una conferencia internacional para debatir el asunto.
El embajador de Bolivia ante la ONU, Pablo Solón, explicó el viernes pasado en Nueva York que el Ecosoc, que se reunirá a principios de febrero, sería el paso a seguir si la enmienda no es aprobada por la negativa de Estados Unidos, Reino Unido y Suecia. El masticado de coca fue penalizado en 1961 por la Convención Unica de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes, que la clasificó como estupefaciente para eliminarla en un plazo no mayor a 25 años.
Pero la Convención de Viena de 1961 fue reemplazada en 1988 por la Convención Unica de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas que establece el respeto a las costumbres tradicionales en aquellos lugares donde exista suficiente evidencia histórica sobre el masticado de la hoja.
Bolivia pidió en 2009 a la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas -con sede en Viena- la aprobación de una enmienda que permita el masticado de coca, y en ese propósito logró el respaldo de varios países. Sin embargo, el veto de Estados Unidos inhabilitará el pedido boliviano por lo que Naciones Unidas tendrá que convocar a una próxima conferencia internacional sobre el masticado de coca.
El artículo 49 de la Convención de Naciones Unidas de 1961 prohíbe el masticado de coca desde 1986, sin contemplar que esa acción data de antes de 1492 en los Andes sudamericanos.
La hoja de coca que se cultiva en los valles interandinos y el trópico de Cochabamba es el insumo básico de la elaboración de cocaína que se exporta a países vecinos, Europa y Asia.
La influencia de la coca es notoria en la economía boliviana. El vicepresidente Alvaro García Linera admitió en septiembre pasado que el narcotráfico generó de 300 a 700 millones de dólares para la economía de su país en 2009, lo que representa de 1,5 al 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito reveló el 23 de junio pasado que la producción de Bolivia alcanzó a 30.900 hectáreas en 2009, unas 400 hectáreas más que en 2008, lo que equivale a uno por ciento de incremento, convirtiendo a Bolivia en el tercer país productor de Sudamérica después de Colombia, con 68.000 hectáreas de superficie con cultivos de coca y Perú con 59.900 hectáreas.
Bolivia, con respaldo de organizaciones internacionales, realiza un estudio para establecer el uso de la hoja de coca, a través del tradicional “acullicu” (masticado) y uso medicinal. El director del Centro Latinoamericano de Investigación Científica (Celin Bolivia), Franklin Alcaraz, anticipó que 7.000 hectáreas de coca cultivada en los Yungas de La Paz pueden satisfacer al mercado legal. “Nosotros hemos dicho en 2000 que 5.400 hectáreas cultivadas de coca eran suficientes. Pero hemos hecho los cálculos de crecimiento vegetativo de la población y hemos llegado al convencimiento que 7.000 hectáreas de los Yungas son suficientes para el mercado legal actual en Bolivia”, dijo a la emisora católica Fides. Agregó que al menos dos de los 10 millones de habitantes bolivianos mastican coca.
La Dirección General de Coca e Industrialización de Bolivia reportó que 19.050 toneladas de coca fueron vendidas en el mercado legal. Sin embargo, de 1.905 a 3.819 toneladas fueron desviadas al narcotráfico para la producción unos 12.000 kilos de pasta base de cocaína. (DPA)