Durante la misa celebrada en la Basílica de San Pedro, el Papa impuso el palio a 10 arzobispos latinoamericanos que fueron nombrados el último año.

Durante la misa celebrada en la Basílica de San Pedro, el Papa impuso el palio a 10 arzobispos latinoamericanos que fueron nombrados el último año.
Cada año, en la fiesta de San Pedro y San Pablo, el líder de la Iglesia católica impone el palio a los nuevos arzobispos, una estola de lana que simboliza la unión con el Papa.
En su homilía, Francisco destacó que "en la Iglesia, la variedad, que es una gran riqueza, se funda en la armonía de la unidad, como un gran mosaico en el cual todas las partes concurren a formar un único gran diseño de Dios".
Y esto, agregó, "debe impulsar a superar siempre cada conflicto que hiere el cuerpo de la Iglesia. Unidos en la diferencia, este es el camino de Jesucristo y el palio debe ser un instrumento de comunión".
La estola la recibieron en total 34 arzobispos metropolitanos procedentes de 19 países.
De Argentina, Brasil y México provienen nueve clérigos (tres de cada país) y uno originario de Bolivia.
El palio consiste es una estrecha estola de lana blanca, adornada con seis cruces de seda negra que se lleva ceñida al cuello.
Estas insignias las confeccionan las monjas benedictinas de Santa Cecilia y posteriormente se guardan en un cofre situado en la tumba de San Pedro en la Basílica vaticana, junto a la tumba del apóstol Pedro.
De Argentina los arzobispos son: Carlos María Franzini (Mendoza), Ramón Alfredo Dus (Resistencia) y Mario Aurelio Poli (Buenos Aires).
De Brasil: Antonio Carlos Altieri (Passo Fundo), Sergio Euardo Castriani (Manaus) y Moacir Silva (Ribeirao).
De México: Rogelio Cabrera López (Monterrey), Alfonso Cortés Contreras (León) y Fabio Martínez Castilla (Tuxtla Gutiérrez).
De Bolivia: Jesús Juárez Párraga (Sucre).


