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a asamblea general ordinaria de Central estuvo caliente. Y no sólo por el calor sofocante en el microestadio del cruce Alberdi. Abundaron las críticas hacia la comisión directiva encabezada por Norberto Speciale, quien soportó estoico la efervescencia del socio.
Alrededor de 700 socios participaron de la asamblea en la que se trató la memoria y balance. Speciale la declaró aprobada a pesar de que la votó la minoría, a mano alzada, lo que le mereció el cuestionamiento de diferentes agrupaciones opositoras.
Al dirigente se le cuestionó que no preguntó quiénes votaban en contra. A su vez, se aclaró que la mayoría estaba dispuesta a abstenerse para no poner piedras en el camino.
Luego, Speciale destacó que hasta acá su gestión fue buena en lo institucional pero que, como contrapartida, en el fútbol le fue "muy mal". A su vez, pidió que no se mire a la comisión directiva como "enemigos".
En tanto, el tesorero Eduardo Macías habló de las limitaciones que tienen en los ingresos a partir de jugar en la Primera B Nacional. Dijo que está conforme porque el crecimiento de recursos fue mayor que el de gastos.
Después llegó el turno de los oradores. Ricardo Carloni, en representación del Foro de Agrupaciones Canallas, conformado por Crece, Marcca y un grupo de socios independientes, habló de un modelo agotado, de improvisación para armar el equipo, incumplimiento en la reforma del estatuto y la necesidad de reestructurar las inferiores, entre otros temas.
A su vez, el movimiento Refundar Central planteó la renuncia de los síndicos ("no nos representan") y de los miembros de Fiscalía de Estado por no realizar el debido control del club.
Unos con dudas y otros más esperanzados, destacaron como positivo el diálogo que planteó la CD hacia los socios y demás fuerzas políticas.